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  • AFP

Una veintena de mandatarios se reunirán desde el jueves en la XVII Cumbre Iberoamericana en Chile, en un momento en que la región se halla inmersa en un clima de divisiones políticas y con una serie de problemas energéticos, ambientales y limítrofes que serán tratados en los entretelones de la reunión.

La Cumbre Iberoamericana se inaugurará la tarde del jueves con todos los mandatarios del bloque salvo los de México y República Dominicana -obligados a permanecer en sus países para atender desastres naturales- y Cuba, que envió como representante a su vicepresidente, Carlos Lage.

En esta inauguración, prevista para las 20H30 locales (23H30 GMT) en un centro de reuniones en las afueras de Santiago, también estará presente el secretario general de ONU, Ban ki-Moon, que el viernes partirá a la Antártida en el marco de un viaje referido al cambio climático.

Si bien la cumbre tiene como tema central la cohesión social -entendida como el esfuerzo que deben hacer los países para disminuir la desigualdad- es al margen de la reunión donde parecen concentrarse los mayores puntos de interés.

Reclamo de Bolivia: Salida al mar

Un encuentro bilateral entre la presidenta anfitriona, Michelle Bachelet, y su par boliviano, Evo Morales, podría desembocar en un anuncio sobre el centenario reclamo de Bolivia de una salida al océano Pacífico, que perdiera durante la guerra del Pacífico en el siglo XIX.

Bachelet también podría reunirse con el peruano Alan García, en un momento en que Perú se apresta a enviar a La Haya sus alegatos sobre un diferendo limítrofe marítimo con Chile.

Además, un largo litigio entre Montevideo y Buenos Aires por la instalación de una empresa papelera en Uruguay que ha generado el rechazo de Argentina por considerarla contaminante para un río fronterizo podría comenzar a ver una solución durante la cumbre, bajo la facilitación española.

Participación de Chávez

Genera también una enorme expectativa la presencia del mandatario venezolano Hugo Chávez, cabeza de un movimiento de izquierda con sustento ideológico en Cuba que ha encontrado eco en Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

Chávez debería participar el sábado en Santiago, una vez terminada la Cumbre Iberoamericana, de un encuentro "por la amistad e integración de los pueblos latinoamericanos" que se realizará en un velódromo.

Adicionalmente, el mandatario venezolano se encuentra en medio de una mediación para avanzar en un canje humanitario que permitiría la liberación de unos 45 rehenes de la guerrilla colombiana de las FARC, incluyendo a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.

La cumbre servirá igualmente de presentación en sociedad para Cristina Kirchner, que desde el 10 de diciembre será la nueva presidenta argentina cuando reciba el mando de su marido, Néstor Kirchner.

Para España, la cumbre es una buena oportunidad de reforzar los lazos históricos y además continuar los contactos relativos a la avanzada de inversiones en varios campos como el petróleo, la construcción o las comunicaciones.

En un contexto en que las economías latinoamericanas crecerán a más del 5 por ciento en 2007, completando seis años de crecimiento sostenido, los nuevos desafíos de la región pasan por cerrar la brecha de la desigualdad -un fenómeno que es percibido como particularmente crítico en Chile- y las divergencias políticas, en momentos en que conviven gobiernos de todo signo.

En los últimos años las ideologías políticas han obligado a un rediseño de los bloques económicos. Esas tensiones se han visto especialmente en la Comunidad Andina, donde Bolivia choca contra la apertura económica de Perú y Colombia, que buscan a toda costa los mercados de Estados Unidos, Asia y Europa.

Toda una reflexión ideológica que será discutida en esta cumbre, criticada en el pasado por ser considerada demasiado retórica pero que en este momento puede servir para facilitar soluciones a todos esos conflictos puntuales que aquejan a varios de los países latinoamericanos.