Jorge Eduardo Arellano
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DUBLÍN /AFP
Los irlandeses rechazaron el Tratado de la Unión Europea (UE) en un referendo que asestó una nueva derrota a Europa y sumió a la institución continental de Bruselas en una profunda crisis, según las cifras oficiales dadas a conocer este viernes.

Un 53.43% de los electores irlandeses votó en contra de ratificar el Tratado de Lisboa, y un 46,6% lo hizo a favor, según los resultados oficiales del referendo celebrado el jueves en Irlanda.

El rechazo al tratado por los irlandeses significa que un país con menos del 1% de los 490 millones de ciudadanos europeos ha hecho fracasar, o al menos asestado un serio revés, al nuevo Tratado destinado a reformar las instituciones europeas.

Estos resultados, que fueron recibidos con vivas por los partidarios del “no”, representan un serio revés para Bruselas, reconoció el gobierno irlandés, que hizo una enérgica campaña en favor del “sí” al Tratado que debía reemplazar a la Constitución Europea, que fue rechazada por Francia y Holanda en 2005.

El rechazo de los irlandeses a ratificar el Tratado de la UE fue rotundo: de las 43 circunscripciones en Irlanda, 33 votaron mayoritariamente en contra, según las cifras divulgadas en Dublín, que indican que la tasa de participación fue de 53.13%.

Y ello, pese a que todas las formaciones parlamentarias --excepto el partido nacionalista Sinn Fein, que sólo tiene cuatro diputados, sobre un total de 166-- se pronunciaron a favor del “sí”, como lo hicieron también los sindicatos, los empresarios y los agricultores, que se han beneficiado de las ayudas europeas.

El primer ministro de Irlanda, Brian Cowen, expresó el viernes su “decepción” por el rechazo de una mayoría de sus compatriotas al Tratado de la UE, y reconoció que la victoria del “no” constituye “un revés” para Europa.

“Estamos decepcionados” con el resultado del referendo, declaró Cowen en una rueda de prensa en Dublín, tras la divulgación de los resultados oficiales de la consulta, en la que 3 millones de irlandeses fueron llamados a las urnas. Ese resultado constituye “un revés” para Europa, añadió.

“No debemos precipitarnos a actuar”, advirtió Cowen, que asumió el poder hace sólo unas semanas.

Ahora “necesitamos detenernos y reflexionar” para “hallar un camino hacia adelante”, afirmó el jefe de Gobierno de Irlanda, el único país obligado por su constitución a someter el Tratado de Lisboa a las urnas.

Los otros 26 países de la Unión Europea (UE) pueden adoptarlo por ratificación parlamentaria, como ya hicieron 18 de ellos.

Pese a que Bruselas ya adelantó que el proceso de ratificación del documento debe continuar, el claro rechazo de este tratado por Irlanda --el único país que sometió el Tratado a referéndum-- sume a Europa en una grave crisis institucional.

Incluso antes de la confirmación oficial del rechazo por los irlandeses del documento, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, instó a la continuación de las ratificaciones del Tratado en los países de la UE, afirmando que hasta ahora, sólo Irlanda lo ha rechazado.

“El proceso de ratificación está conformado por 27 procesos nacionales. 18 Estados miembros ya han aprobado el tratado y la Comisión Europea cree que las restantes ratificaciones deben continuar”, indicó Durao Barroso en una conferencia de prensa en Bruselas.

“El Tratado no está muerto, creo que sigue vivo”, subrayó Barroso, sugiriendo que ahora la pelota está en el campo de Irlanda.

Bruselas escuchará las explicaciones del gobierno irlandés en el Consejo Europeo de la semana próxima, y verá qué soluciones propone Dublín, recalcó el presidente de la Comisión.

“Escucharemos el análisis del primer ministro (irlandés, Brian) Cowen, así como sus ideas sobre cómo gestionar las preocupaciones de aquellos que han votado ‘no’”, declaró.

Gran Bretaña anunció el viernes que continuará el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa, pese al rechazo de los irlandeses a ese documento.

El resultado del referendo en Irlanda debe ser “respetado” y “digerido”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, David Miliband, indicando que pese a ese rechazo, Londres va a continuar con el proceso de ratificación del Tratado.

Sin embargo, pese a los llamados a que prosiga el proceso de ratificación, la victoria del “no” en Irlanda puede abrir un período de crisis en la UE semejante al que vivió el bloque luego que Francia y Holanda rechazaron en las urnas la Constitución Europea, que quedó en letra muerta.