•   Buenos Aires, Argentina  |
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  • AP

Las cuatro organizaciones de productores rurales decidieron continuar con las protestas contra el gobierno al menos hasta el miércoles, en protesta por la detención de algunos de sus afiliados que desacataron una orden judicial de despejar una de las rutas que bloquean en el norte del país.

La decisión la tomó la ''mesa de enlace'' de los organismos rurales en conflicto reunida el sábado en la noche en San Pedro, a 100 kilómetros al norte de la capital y consiste en ''una nueva etapa de protesta, consistente en un cese de comercialización de la producción agropecuaria''.

Este sería el cuarto paro que oficialmente proclaman contra el gobierno de Cristina Fernández por la implementación de un sistema que grava las exportaciones de soja, girasol y cereales en relación a la cotización internacional de esos productos, que en los últimos meses han marcado récords.

El tercer paro rural finalizó oficialmente el 9 de junio, pero en la práctica su terminación no fue acatada por un sector, que mantiene unos 300 bloqueos en las rutas que han causado desabastecimiento de víveres y combustibles en los centros urbanos y desencadenaron las detenciones de 18 manifestantes en la provincia Entre Ríos.

La mesa de enlace pidió a sus adherentes que, contrariamente a lo ocurrido en tres paros anteriores, exceptúen del cese de la comercialización de productos lácteos y perecederos y no entorpezcan la circulación de vehículos particulares y de pasajeros.

Los servicios de autobuses interurbanos fueron suspendidos en la víspera, ante el bloqueo de las rutas, pero fueron reanudados en la mañana del domingo.

Dos ministros de la Presidencia ratificaron el sábado el esquema de gravámenes móviles que el agro rechaza.

La justicia federal ordenó despejar la estratégica ruta 14, denominada del Mercosur, cerca a la ciudad de Gualeguaychú, a 200 kilómetros al nordeste de Buenos Aires. Gendarmes sin armas dispersaron el sábado a los manifestantes para hacer cumplir la orden y detuvieron a 18, entre ellos el líder Alfredo De Angeli, quienes después de cinco horas fueron liberados, aunque quedaron encausados por el delito de entorpecer la libre circulación.

Simpatizantes de los ruralistas protestaron el sábado por las detenciones e hicieron sonar cacerolas.

En respuesta, unos 4.000 partidarios del gobierno se congregaron en la Plaza de Mayo en apoyo a la presidenta, acusando a los ruralistas de crear un ''clima golpista'' y ser instrumentos de la ''oligarquía agraria''. El ex presidente Néstor Kirchner, esposo de la mandataria, se apersonó momentáneamente a la manifestación.