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  • AFP

El fantasma del resurgimiento de la lucha armada en Perú saltó al primer plano tras conocerse en Lima que una facción de un grupo radical habría pedido entrenamiento a la guerrilla colombiana de las FARC, según mensajes hallados en el computador de su fallecido número dos, Raúl Reyes.

La versión fue resaltada el domingo por el diario El Comercio, que denunció que una facción del desaparecido MRTA se alista para volver a la lucha armada.

Según el informe, un grupo disidente del MRTA, conocido como MIR-Voz Rebelde, pidió entrenamiento y ayuda económica a las FARC en un mensaje enviado en 2007 a Raúl Reyes.

La primera versión sobre el caso la brindó el martes el fiscal de Colombia, Mario Iguarán, quien reveló en Lima -durante un evento sobre prensa y narcotráfico- que un peruano no identificado le pidió 100.000 dólares a las FARC, que esa organización le negó.

Según Iguarán, el dato aparece en uno de los computadores recuperados el 1 de marzo en un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, bombardeado por Colombia, donde murió Reyes, quien manejaba las relaciones exteriores del grupo irregular.

El fiscal señaló que los datos consignados en el computador no permiten determinar a qué se destinaría el dinero solicitado y si el demandante estaba vinculado con grupos irregulares peruanos.

El presidente Alan García reaccionó con mesura ante la versión de prensa de la lucha armada: "Es una posibilidad que nunca hay que descartar, pero tampoco hay que alarmarse por lo que aparece en una computadora".

"De pronto un grupo de vivos quería sacarles dinero a ellas o a cualquier gobierno que sea amigo de ellas", agregó García.

El mandatario minimizó el episodio subrayando que las facciones de izquierda peruanas que supuestamente estarían detrás del pedido de dinero "están tan debilitadas que difícilmente podrían poner en peligro la vida en nuestro país".

Sin embargo, García dijo que las autoridades investigan el origen del supuesto mensaje en cooperación con el ministerio colombiano de Defensa, para dar con la identidad de los autores del pedido.

Perú vivió un conflicto interno entre 1980 y el 2000 que dejó unos 70.000 muertos, según cifras de la Comisión de la verdad y reconciliación. La guerra la desató el grupo maoísta Sendero Luminoso, a la que se sumó luego el MRTA.

Por su lado, el jefe del ejército peruano, general Edwin Donayre, reveló que coordina acciones conjuntas con sus pares ecuatorianos y colombianos para enfrentar a las FARC, a las que calificó como "nuestro enemigo común".

La versión de una nueva etapa en la lucha armada contrasta con la declaración del fundador del MRTA, Víctor Polay, quien admitió en mayo desde prisión que su grupo no tiene futuro como guerrilla y que ahora su meta es formar un partido político.

El MRTA volvió al primer plano en Perú luego que el Parlamento Europeo decidió el 24 de abril no incluirlo en su lista de organizaciones terroristas, decisión que generó rechazo del gobierno peruano.

En ese entonces, el ministro del Interior, Luis Alva, denunció que el MRTA "se encuentra en pleno proceso de preparación de acciones subversivas".

La última acción del MRTA fue la toma de rehenes en la residencia japonesa en Lima entre diciembre 1996 y abril 1997, que concluyó con la muerte de los 14 rebeldes asaltantes, uno de los 72 rehenes y dos militares tras un asalto de las fuerzas especiales peruanas.