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  • AFP

El presidente hondureño se reúne este lunes con el alcalde de Tegucigalpa y representantes de diferentes sectores que exigen la reapertura del aeropuerto Toncontin, luego de su orden de cierre, el 30 de mayo, a raíz del accidente de un avión de la compañía aérea TACA.

"Vamos con la expectativa de que el presidente (Manuel Zelaya), ya con los informes técnicos en los cuales se exonera de toda culpa la pista de Toncontin, dé marcha atrás a esta decisión", declaró en rueda de prensa el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) y miembros del Comité Pro Defensa de Tegucigalpa, Amilcar Bulnes.

Zelaya ordenó el cierre de Toncontin para el vuelo de aviones categorías B y C y sólo permite las operaciones de aviones de menos de 42 pasajeros, luego del accidente que dejó cinco muertos y 65 heridos.

El presidente ordenó comenzar las gestiones para el uso de Palmerola, la pista de una base militar construida por Estados Unidos entre 1984 y 1985, que se encuentra en el valle de Comayagua -a 70 km de la capital hondureña-, pese a que la terminal carece de instalaciones para atender a pasajeros.

Actualmente, muchos viajeros internacionales ingresan o despegan por el aeropuerto de San Pedro Sula, 240 km al norte de Tegucigalpa.

El Comité Pro Defensa de Tegucigalpa está integrado por el alcalde capitalino, Ricardo Alvarez, con la participación del Cohep, organismo cúpula de los empresarios hondureños, y otros representantes de sectores sociales con el fin de presionar la reapertura de Toncontin.

"La pista ha sido liberada de toda responsabilidad de este accidente. El problema fue del piloto que cometió un error humano", agregó Bulnes.

Según algunos sobrevivientes, el avión que pilotaba Cesare D'Antoni, también fallecido en el accidente, aterrizó en medio de la pista, al parecer por la escasa visibilidad reinante, precipitándose sobre una hondonada y una calle vecina al aeropuerto, donde aplastó a varios vehículos.

"Lamentablemente hubo pérdidas de vidas humanas, pero también existe un desasosiego en la capital, nos sentimos abrumados", subrayó el empresario, que se ha sumado a las quejas por las pérdidas económicas que causa la decisión del presidente.

Zelaya, sin embargo, en una comparecencia que hizo el sábado, aseguró que el cierre de Toncontin para vuelos de aviones grandes es irreversible.

"Espero que con la inteligencia del alcalde y de las fuerzas vivas (del Comité Pro Defensa de Tegucigalpa), encontremos un punto de diálogo, de coincidencia, ya que sólo la muerte no tiene salida, sólo la pérdida de vidas es irrecuperable, como las que se han perdido en Toncontin", afirmó el mandatario.

No obstente, el balance que hace la prensa local es inapelable: en los nueve accidentes que se han registrado en Toncontin en 30 años, se han registrado 159 muertos, mientras que en la sinuosa carretera que une Comayagua, donde se encuentra la base de Palmerola, y la capital hondureña muere una media de 63 personas al año.