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Un condenado a muerte cuya ejecución estaba prevista para el martes en Texas, pidió una suspensión de sentencia de último minuto, afirmando, con el respaldo de testigos, que la jueza y el fiscal tenían una aventura amorosa al momento de su proceso, según fuentes judiciales.

Charles Hood, de 38 años de edad, fue condenado a muerte en 1990 por el asesinato el año anterior de su empleador y la amante de este último, quienes lo hospedaban. Hood debe ser ejecutado el martes a las 18H00 (23H00 GMT) en la cárcel de Huntsville.

Las huellas digitales de Hood fueron encontradas por todas partes en la escena del crimen y fue arrestado al volante del automóvil de las víctimas, portando joyas, tarjetas de crédito y ropa que les pertenecían.

Pero los abogados de Hood presentaron la semana pasada el testimonio bajo juramento de un ex colega del fiscal encargado del proceso en 1990, que afirmaba que "era de pública notoriedad" a la época del proceso que el fiscal tenía una aventura amorosa con la jueza que llevó el caso.

Interrogados por la prensa local, ninguno de los dos involucrados, que actualmente trabajan como abogados, quizo hacer comentarios.

Una decena de profesores de ética jurídica escribieron al tribunal de apelaciones de Texas, así como al gobernador del estado, Rick Perry, para resaltar el hecho de que si esta aventura amorosa se confirmaba la condena de Hood perdería validez.

"Un juez imparcial es un componente esencial del sistema judicial estadounidense. Si la imparcialidad de un juez puede ser puesta en duda razonablemente, esto genera un 'defecto estructural' para el proceso", escribieron.