•  |
  •  |
  • END

LA PAZ / AFP

El Presidente de Bolivia, Evo Morales, sólo dejará el gobierno “muerto”, si se produce una convulsión interna en el país, dijo ayer lunes el vocero presidencial, Iván Canelas, quien negó que haya militares venezolanos asignados para rescatar al mandatario en una situación así.

“El presidente (Morales) lo ha dicho en varias oportunidades: él no se va a retirar del país, él se quedará en (el presidencial) palacio de Gobierno, y, como él dijo, muerto lo van a sacar del Palacio”, afirmó el portavoz.

“No conocemos qué fuente oficial tendría esa noticia que se genera en el periódico El Nacional”, dijo Canelas, al comentar la versión del diario caraqueño de que una unidad militar venezolana está en Bolivia, con la misión de evacuar a Morales si los conflictos se desbordan y ponen en riesgo su vida.

El vocero presidencial señaló en una conferencia de prensa que “no tenemos ningún temor de que en el país se genere una situación de problema social, al extremo de que el Presidente de la República tendría que salir del país”.

Bolivia está sumida en una fuerte crisis política interna, por las irreconciliables posiciones entre el oficialismo, que impulsa una nueva Constitución de corte estatista e indígena, y la oposición de derecha, que apoya la formación de gobiernos autónomos en cuatro de las nueve regiones del país, lo cual es inconstitucional, según el gobierno.

Finalmente, Canelas dijo que los militares bolivianos están entrenados para actuar con eficiencia “en cualquier circunstancia de desastre u otro tipo de situaciones”.


EU llama a embajador
Mientras tanto, el Departamento de Estado informó ayer que está llamando a Washington a su embajador en Bolivia, Philip S. Goldberg, “para consultas’’ sobre la seguridad en la embajada estadounidense en La Paz.

No indicó cuándo regresaría a sus funciones, pero dijo que su presencia en la capital estadounidense será una “oportunidad para explorar medidas encaminadas a mejorar la cooperación en asuntos de seguridad con el gobierno de Bolivia’’.

Hay que recordar que miles de manifestantes marcharon el pasado nueve de mayo hacia el edificio de la embajada estadounidense en La Paz para protestar por el asilo político otorgado al ex ministro boliviano de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, quien en 2003 fue señalado de dirigir la respuesta militar a protestas violentas que dejaron más de 60 muertos.

El anuncio de la convocatoria de Goldberg a Washington, formulado por Gonzalo Gallegos, director de la oficina de relaciones con la prensa, siguió también a varias convocatorias recientes al embajador de parte del canciller David Choquehuanca por casos que incluso incluyen espionaje.

Gallegos dijo en una declaración escrita que Estados Unidos “aprecia los esfuerzos de la Policía Nacional boliviana de proteger nuestra embajada y su personal’’. “Al mismo tiempo, estamos preocupados por las recientes declaraciones de algunos funcionarios del gobierno boliviano que ponen el duda el compromiso de Bolivia de cumplir sus obligaciones de la Convención de Viena de proteger al personal diplomático e instalaciones en el futuro’’, señaló.

“El incumplimiento de esas responsabilidades pondría en peligro tanto a ciudadanos estadounidenses como a centenares de bolivianos que trabajan en la embajada o hacen uso de las instalaciones consulares de la embajadas y otras oficinas diplomáticas’’, agregó.