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Para unos fue una buena decisión, para otros una decepción: los disidentes cubanos reaccionaron divididos ante la resolución de la Unión Europea (UE) de levantar las sanciones contra la isla impuestas para presionar mejoras en los derechos humanos.

No ha habido aún una reacción del gobierno cubano, pero el periódico oficial Granma informó de la noticia comentando que se trataba de ''injustas'' sanciones.

''Yo estoy muy agradecido a la Unión Europea por una serie de gestos hacia nuestra lucha, pero me preocupa esta decisión unilateral de ellos sin que el gobierno cubano haya hecho nada para cambiar'', reflexionó ante la AP el opositor Oscar Espinosa Chepe.

Chepe fue uno de los 75 disidentes encarcelados en 2003, que motivó las sanciones del bloque contra la isla, entre ella el reforzamiento de los encuentros de diplomáticos con opositores y las limitaciones a los viajes de alto nivel. En 2005 fueron suspendidas y el jueves levantadas.

Según Cuba, las sanciones eran una intromisión en sus asuntos internos y una concesión de Europa a Estados Unidos, que mantiene un férreo embargo de décadas para impulsar un cambio en el sistema comunista de gobierno.

El argumento cubano es que los disidentes enjuiciados --y sometidos a fuertes condenas-- fueron pagados y orientados por Washington para socavar a la revolución; y que las potencias no deberían tratar de imponer sus modelos a otros países.

''La nueva decisión europea podría ser un mal mensaje para el gobierno cubano, que no ha liberado a los presos'', agregó Chepe, que también forma parte de la veintena de excarcelados por razones de salud en estos años.

Su esposa, Miriam Leiva, integrante de las Damas de Blanco --algunas esposas y madres de los disidentes condenados-- señaló: ''Lamentablemente la Unión Europea cedió...creo que el diálogo es lo mejor pero en Cuba no se produce eso, sino un monólogo''.

Otros, como el activista Oswaldo Paya, se mostraron decepcionados pero no desestimulados por la decisión del bloque. ''Seguiremos luchando por nuestros derechos con Unión Europea o sin Unión Europea'', comento Paya, ganador del premio Sajarov de derechos humanos en 2002.

En los últimos meses y debido a la división de posiciones en la UE con respecto a Cuba, las relaciones comenzaron a fluir con visitas de comisarios --que incluso se negaron a recibir a activistas-- y una menor actividad de apoyo a disidentes en las embajadas aquí.

''La decisión de levantar las sanciones es positiva, lo que debía hacerse para clarificar el camino del diálogo político'', dijo el historiador y disidente Manuel Cuesta, quien pertenece a un conjunto de pequeños grupos socialdemócratas llamado Arco Progresista.

''La confrontación no funciona'', agregó el disidente al indicar que ahora falta ver cómo se comporta el gobierno cubano. ''El balón está de su lado'', indicó.

La decisión europea también contempla una revisión anual de los derechos humanos de la isla, incluyendo la exigencia de liberar a los presos y cosas como el acceso libre de los cubanos a la internet. Pero estas exigencias no parecieron impresionar a los disidentes.

''Eso fue una concesión retórica a los países (miembros de la UE) renuentes a levantar las sanciones'', opinó Cuesta.