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Al menos siete muertos y unos veinte desaparecidos es el saldo preliminar de un deslave que se registró ayer viernes en el principal relleno sanitario (basurero) de la capital guatemalteca, informaron cuerpos de socorro.

El siniestro se registró cuando grandes promontorios de basura arrastraron a varios trabajadores por las fuertes lluvias que afectan a este país desde hace una semana, y que ya han provocado en los últimos días nueve muertos, la mayoría soterrados por aludes que han destruido sus precarias viviendas.

Un vocero de los Bomberos Voluntarios, Mario Cruz, dijo a radioemisoras locales que habían localizado otros cinco cadáveres, pero por la dificultad y el fango no habían podido rescatar los cuerpos sin vida, extremo que no ha sido confirmado oficialmente.

Además, se han complicado las acciones de rescate en el basurero, ubicado en la periferia sur de la capital, a escasos dos kilómetros de la Casa Presidencial, por el crecimiento de un río que pasa por el lugar.

El vertedero de la capital es el más grande que funciona en este país centroamericano, y diariamente recibe entre 2,500 y 3,000 toneladas de basura.

Centenares viven de la “rebusca”

Entre los muertos sobresalen varios que viven de la basura, y entre ellos un niño y una mujer, según los Bomberos Municipales y Voluntarios. Los reportes indican que en el lugar fallecieron entre cuatro y ocho personas. Además, cuatro personas resultaron heridas, quienes fueron trasladadas a centros asistenciales.

El exceso de humedad en el terreno tras las torrenciales lluvias que han azotado el territorio guatemalteco esta semana provocaron una avalancha de basura en la pendiente, en la que un grupo aún indeterminado de personas rebuscaba en la basura.

El comandante de Bomberos, César López, comentó a emisoras locales que es “difícil” establecer la cantidad de personas que se encontraban en el relleno sanitario cuando se produjo el derrumbe.

Los cuerpos de socorro explicaron, durante las tareas de rescate, la inestabilidad del lugar y los gases tóxicos que emana la basura dificultaba el trabajo de búsqueda y rescate, al que se sumó una brigada del Ejército y miembros de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Familias completas se dedican a la recolección de materiales y desechos en ese basurero, el más grande de Guatemala, y, obligados por la miseria en la que viven, desafían el peligro avisado por las autoridades.

Según la portavoz de la Municipalidad, María José Salas, la tragedia se produjo en un lugar de alto riesgo adonde no está permitido ingresar. El grupo que fue sorprendido por la avalancha de basura ingresó al sitio de forma ilegal, sostuvo la funcionaria.

De acuerdo con algunos sobrevivientes, al grupo que fue soterrado por los desecho se le conocía ya como “los mineros”, por lo mucho que bajaban y lo profundo que rebuscaban.

El vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, anunció que el Gobierno espera un informe de la Conred sobre el incidente, y que se hará “todo lo posible” para ayudar a las familias afectadas.