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El líder cubano Fidel Castro salió al paso a conjeturas sobre posibles diferencias con el gobierno de su hermano, Raúl, al negar en un artículo divulgado en internet que encabece una fracción o haya pugnas dentro del Partido Comunista.

“No soy ni seré nunca jefe de fracción o grupo. No puede deducirse, por tanto, que haya pugnas dentro del Partido”, aseguró en el comentario que apareció sólo en el sitio web oficial Cubadebate, no publicado en los diarios a petición suya.

Fidel Castro, alejado del poder desde que enfermó hace 23 meses, no precisa el origen de su aclaración, pero la hizo tras publicar el viernes, también en Cubadebate, su rechazo al levantamiento de las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Cuba, por considerarlo “una enorme hipocresía”.

Castro fijó su fulminante posición sin que La Habana reaccionara aún a la decisión de la UE, que el jueves abolió las medidas --adoptadas en 2003 tras la condena de 75 opositores y suspendidas en 2005--, para alentar cambios que lleva a cabo el presidente Raúl Castro.

“Escribo porque sigo luchando, y lo hago en nombre de las convicciones que defendí toda mi vida”, dijo el ex gobernante, de 81 años, y quien en su convalecencia escribe artículos bajo el nombre de “Reflexiones del compañero Fidel”.

Hermanos son diferentes, pero de misma línea
Opositores y algunos analistas ven en algunas posiciones expresadas en las “Reflexiones” divergencias con las decisiones de Raúl, pero las autoridades lo niegan y afirman que los dos hermanos son, aunque diferentes, de una misma línea.

“Da la impresión de que no hay unanimidad en el gobierno. Hay un sector que no quiere acuerdo con nadie, que ha vivido de la confrontación para justificar. La UE tendió una mano a Raúl para animar los cambios, y eso no interesa a los más duros”, dijo el opositor Oscar Espinosa, uno de los 75, excarcelado en 2004.

Desde que en julio de 2006 asumió el mando de forma interina y sobre todo a partir de febrero, Raúl Castro emprendió una serie de cambios que, según esas percepciones, van a contrapelo de lo hecho por Fidel. Cuando fue investido presidente el 24 de febrero, Raúl dijo que consultará a su hermano “las decisiones de especial trascendencia” para el país, incluso en economía, lo que analistas y opositores interpretaron como que no habrá grandes cambios mientras viva Fidel.

En un artículo, Fidel calificó de “veneno puro” del neoliberalismo reformas de apertura que aconsejan sectores de izquierda, a los que llamó irónicamente “súper revolucionarios”.

Raúl Castro también anunció mayor apertura a las inversiones extranjeras, eliminó limitaciones y prohibiciones que pesaban sobre los cubanos, como el acceso a hoteles o a la telefonía celular, y firmó dos pactos de derechos humanos.

En una “reflexión”, Fidel explicó que se negó antes a firmar esos pactos por establecer la educación privada y la libre creación de sindicatos, que serviría de “arma al imperialismo”. El gobierno no precisó ahora si suscribió los convenios con esas reservas.

Raúl propuso en tres ocasiones un diálogo a Estados Unidos bajo “igualdad y respeto”, la última hace un año en la fiesta patria del 26 de julio, pero esa vez a quien ganara las elecciones de noviembre próximo.

Hace tres semanas, en un comentario, Fidel criticó que el candidato demócrata Barack Obama le ofrezca a Cuba “hambre”, “limosnas” y propaganda consumista.

El gobierno sostiene que el líder es consultado en las decisiones más importantes del país. Tras la sucesión en febrero, Fidel descartó diferencias con su hermano y confirmó que participó en la organización de su propio relevo.

Raúl ha dejado claro que todo lo hará “dentro del socialismo”, en un proceso que nadie duda que Fidel seguirá teniendo fuerte influencia desde su estratégica y poderosa posición de primer secretario del PCC.