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TARIJA / AFP

Los prefectos de cuatro regiones bolivianas que aprobaron sus regímenes autonómicos en abierto desafío al presidente Evo Morales, se reunieron ayer lunes en esta ciudad en el extremo sur del país, acompañados por el prefecto de Cochabamba, departamento que quiere avanzar también en el camino de la autonomía.

Los prefectos, en posición de fuerza, anunciarán su posición frente a la crisis nacional e inclusive podrían pedir un adelanto de elecciones.

En un triunfal discurso en la plaza de Armas la noche del domingo, el prefecto de Tarija, Mario Cossío --contundente triunfador en el referendo-- anunció ante centenares de personas que ahora son cuatro los departamentos de Bolivia que apoyan los gobiernos autónomos, pero luego serán todos los nueve que hay en el país.


Un frente opositor
“La autonomía no se queda aquí: somos cuatro, pero seremos nueve” departamentos adscritos a la autonomía, dijo Cossío.

Previamente Rubén Costas, prefecto de Santa Cruz, principal abanderado de las autonomías, anunció que “este lunes nos reunimos (aquí) los prefectos y dirigentes cívicos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba para evaluar la situación política”.

Estos departamentos de han convertido en un gran frente de oposición al presidente Evo Morales, opuesto a las autonomías, y cuyo gobierno considera que son ilegales los referendos que las validaron.

Morales pretende, en cambio, que se apruebe un proyecto de Constitución de corte estatista e indigenista que la oposición considera ilegítima.

La lucha entre el gobierno nacional, con gran fuerza política, y el regional, con mucho poder económico, ha generado una crisis política que desde hace meses no se desempantana, por lo cual se convocó a un referendo revocatorio en agosto próximo para decidir si el presidente y/o los prefectos se quedan en el poder o se van.

Hasta ahora, todos los intentos de diálogo entre el gobierno y las regiones han fracasado, incluidas las últimas reuniones en las que actuaron como mediadores representantes de Argentina, Brasil, Colombia y la Organización de los Estados Americanos (OEA), además de la Iglesia Católica boliviana.

Los prefectos rebeldes efectuarán el jueves en la sudeste Sucre otra reunión pero esta vez “se incorporarán (representantes de) Potosí, La Paz y Chuquisaca”, es decir, el resto de departamentos bolivianos, según dijo el propio prefecto Costas.

Los prefectos parecen avanzar hacia hacer abortar el referendo revocatorio de mandatos, bajo el argumento de que en nada aporta a la solución de la profunda crisis política que contrapone las autonomías frente a la Constitución oficialista.

El presidente Morales, en cambio, empuja el referendo revocatorio en que pondrá en juego su propio gobierno, convencido de que recibirá nuevamente el respaldo de la población que le permitió llegar en enero de 2006 al poder en primera vuelta para un mandato de cinco años.

Si el referendo de agosto ratifica a todos en sus cargos --como apuntan sondeos--, “aquí la pregunta entonces es: ¿se ha resuelto el problema central que tiene el país?, se preguntó Cossío, en declaración a la televisión.

“Si no hay voluntad para ir a una reconciliación yo iría más allá; el revocatorio no resuelve el problema, tal vez lo más coherente sería plantear que se adelanten las elecciones”, acotó la primera autoridad de Tarija.