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Con la mayor parte de la nueva Constitución por aprobarse y con menos de un mes para hacerlo, la Asamblea Constituyente intentaba el martes recuperarse del golpe que representó la renuncia de su presidente Alberto Acosta, dejando en evidencia cómo los cálculos políticos son prioridad para el oficialismo, según los analistas.

Al anunciar su renuncia el lunes, Acosta, un cercano colaborador del presidente Rafael Correa y que había ganado las elecciones como el asambleísta más votado por el partido oficialista Acuerdo PAIS, admitió que para la dirigencia sería ''un suicidio político no cumplir... hasta el 26 de julio'' con el trabajo de la Asamblea.

Acosta, por el contrario, era partidario de prolongar las sesiones de la Constituyente en favor de entregar una Carta Magna ''sin apuros'' y que pueda ser debatida a profundidad.

Sin embargo, el partido de gobierno prefirió aplacar la polémica y ofreció una Constitución ''de calidad'', a pesar de tener que trabajar contra el tiempo.

''El Presidente de la República (Rafael Correa) como ve que está cayendo en las encuestas quiere tener rápido la Constitución para ir rápido al referendo y él de manera ilegal utilizar su tiempo de presidente para promover el 'sí''', aseguró el asambleísta de minoría, Pablo Lucio Paredes en el canal Ecuavisa.

La Asamblea Constituyente se instaló el 29 de noviembre para redactar una nueva Carta Magna en seis meses con posibilidad de una prórroga que termina el 26 de julio.

Durante casi siete meses se aprobaron 57 artículos y quedan por debatirse 525 más que deberán aprobarse hasta el fin del plazo.

Fernando Cordero, hasta ahora vicepresidente de la Asamblea, que al igual que Acosta pertenece al partido oficialista Acuerdo PAIS y que se espera asuma la presidencia el martes, aseguró que a pesar de la premura del tiempo ''no vamos a sacrificar la calidad'' de la nueva Constitución.

En el canal RTS, Cordero dijo que ''tenemos la obligación, en el tiempo que nos impone el pueblo ecuatoriano y con la mayor calidad'' entregar la nueva Carta Magna que deberá ser sometida a referendo en septiembre.

Según Acosta, el partido le pidió ''dar paso a otra dirección que apresure la aprobación de los textos para cumplir con la fecha tope del 26 de julio''.

Acuerdo PAIS resolvió aceptar la renuncia de Acosta y el pleno de la Asamblea integrado por 130 asambleístas, 80 de ellos del partido de gobierno, sesionaba el martes para conocer oficialmente la dimisión y elegir al nuevo presidente.

En declaraciones a la prensa, el constitucionalista Fabián Corral señaló que la renuncia de Acosta revela que ''hay problemas serios'' y el catedrático Teodoro Bustamante consideró que la Asamblea Constituyente ''no va a poder tener una buena Constitución en el tiempo establecido''.

''Desdramaticemos un poco esta situación, no es ni el fin del mundo, ni el fin de la Asamblea'', afirmó el coordinador entre el gobierno y la Asamblea, Augusto Barrera al canal Teleamazonas.

''Es un golpe fuerte, quienes más lo sentimos somos nosotros pero la forma de poder enfrentar estas crisis es redoblando el trabajo, haciéndolo de la mayor calidad'', agregó.