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El cambio climático, el alza en los precios del petróleo y pasos posibles para enfrentar la situación en Zimbabue figuran como los principales en la agenda de los líderes de las potencias económicas que se reúnen en Japón para su cumbre anual.

A menos de 200 días de que concluya su gobierno, el presidente estadounidense George W. Bush se reunió el domingo con el primer ministro japonés Yasuo Fukuda, el anfitrión de la cumbre de tres días en el pintoresco centro turístico de Toyako, en la isla septentrional de Hokkaido.

Durante una conferencia conjunta con Fukuda, al término del encuentro y de cara a la cumbre, Bush dijo que no había necesidad de que se boicoteara la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de agosto en Beijing para mostrar la preocupación del gobierno estadounidense acerca de las libertades religiosas y los derechos humanos en China.

Fukuda también anunció el domingo que asistirá a esa ceremonia.

Bush dijo además que su país se cerciorará de que los secuestros de ciudadanos japoneses ocurridos en Corea del Norte durante las décadas de 1970 y 1980 no queden en el olvido. El gobierno japonés ha condicionado una solución al asunto antes de dar ayuda a Corea del Norte y para mejorar las relaciones bilaterales.

La seguridad se intensificó durante el fin de semana. Policías antimotines ocupaban retenes en las carreteras que llevan a la sede de la cumbre, a través de las tierras agrícolas de esta isla.

Japón ha movilizado casi 20.000 agentes policiales en Hokkaido, incluidos muchos que llegaron de otras partes del país, para evitar cualquier atentado terrorista. El diario Yomiuri informó que aviones de combate F-15 realizarán sobrevuelos durante la cumbre.

Son varios los principales temas de la cumbre.

Ante el alza en los precios mundiales del petróleo, los líderes esperan instar a los principales productores a aumentar el abasto, y han instado también a que se den pasos que mejoren la eficiencia energética y desarrollen fuentes alternativas de energía dentro de sus propias economías. El jueves, el petróleo subió a un precio sin precedentes de 145,85 dólares por barril.

Los observadores, sin embargo, han puesto en duda la eficiencia de cualquier exhorto del G8 para aumentar la producción petrolera, pues el grupo no incluye a Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de crudo, ni a ningún otro miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

De igual forma, existen críticas crecientes al hecho de que el G8 excluye a otras economías de relevancia, como China, India, Brasil, México y Sudáfrica. Los líderes de esas naciones tienen previsto reunirse el miércoles con los líderes del G8.

Un grupo de manifestantes se reunió el domingo por segundo día para una protesta contra el G8 en Sapporo, unos 100 kilómetros (65 millas) al noreste de Toyako. El sábado, miles de manifestantes que representaban varias causas, desde el combate a la pobreza hasta la lucha contra el calentamiento global, marcharon por la ciudad.

La policía tuvo un breve enfrentamiento con los manifestantes y detuvo a cuatro personas.

La canciller alemana Angela Merkel informó que los líderes del G8 discutirán la forma en que pueden endurecer las sanciones contra Zimbabue luego de la victoria del presidente Robert Mugabe en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, donde fue el último candidato tras las denuncias de violencia y hostigamiento a su opositor.

''Hablaremos sobre la forma en que podemos endurecer las sanciones contra Zimbabue, y espero que recibamos también el apoyo de nuestros colegas africanos'', dijo Merkel en su mensaje semanal por televisión.

El presidente sudafricano Thabo Mbeki, a quien la oposición en Zimbabue ha acusado de apoyar incondicionalmente a Mugabe, ha sido invitado para reunirse el lunes con los líderes del G8, lo mismo que el mandatario nigeriano Umaru Yar'Adua.

La Unión Europea ha impuesto ya restricciones de viaje a Mugabe y otros funcionarios de Zimbabue, y ha congelado sus activos. Estados Unidos busca también sanciones internacionales a Mugabe y a sus principales colaboradores.

El cambio climático es uno de los temas principales de la reunión, y muchos esperan que el G8 aporte algunas señales sobre su compromiso con la reducción de los gases invernadero, para avanzar en las conversaciones encabezadas por la ONU, mismas que buscan reemplazar el protocolo de Kioto sobre el cambio climático, el cual expira en el 2012.

Los negociadores enfrentan un plazo que vence en 2009, cuando unas 190 naciones se reunirán en Dinamarca.

Fukuda quisiera lograr en la cumbre un acuerdo para reducir en general 50% las emisiones de gases invernadero para 2050. Algunos países europeos y naciones en desarrollo prefieren el establecimiento de metas para reducir esas emisiones para 2020.

Los científicos señalan que esos objetivos son necesarios para evitar los peores efectos del calentamiento global.

Pero pocos esperan grandes concesiones de Bush, quien insiste en que China e India, economías de crecimiento rápido y países que figuran entre los mayores contaminantes del mundo, sean sujetos también de estándares para reducir las emisiones.

El propio Bush señala que una prioridad de la cumbre de este año no es tanto plantear nuevas iniciativas, sino cumplir las aceptadas en encuentros anteriores, especialmente las promesas de ayuda de salud para países africanos y pobres.

''Necesitamos mostrar al mundo que el G8 puede ser responsable por sus promesas y dar resultados'', dijo Bush de cara a la cumbre. ''Estados Unidos está en camino de cumplir sus compromisos, y en Japón, instaré a otros líderes a que los cumplan también''.