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El presidente Evo Morales dijo que si pierde en el referendo del 10 de agosto volverá a su cocal en el Chapare, al centro de Bolivia, donde se consagró como líder sindical a finales de los 80 antes de saltar a la política.

''Si me ratifican (votando por el ''si'') tengo dos años y medio más (de gobierno), si me revocan, tengo que irme al Chapare, con mi cato de coca'', dijo el domingo en la localidad rural de Sicaya, en el departamento de Cochabamba, informó la Agencia Boliviana de Información (ABI), gubernamental.

El mandatario viajó al lugar para entregar maquinaria pesada a campesinos.

''El voto no sólo servirá para nombrar autoridades sino también para revocarlas. Estamos hablando de profundizar la democracia'', dijo Morales.

Será la primera vez que un presidente boliviano someterá su cargo al voto en un referendo.

Como líder cocalero, Morales emprendió protestas y logró en 2004 que el gobierno de entonces admitiera un cato de coca, equivalente a 1.600 metros cuadrados, por cada uno de los más de 35.000 afiliados a los sindicatos, aunque una ley señala que los cocales en esa región deben ser sustituidos por otros sembradíos.

Bolivia es el tercer productor mundial de coca después de Colombia y Perú y un reciente informe de Naciones Unidas dijo que los sembradíos aumentaron el pasado año en 5% hasta alcanzar a 28.900 hectáreas de las cuales solo 12.000 son legales y están destinadas a usos alimenticios y medicinales de amplia práctica en el país.

Con el referendo, el mandatario espera dirimir una dura disputa política con sus opositores los prefectos (gobernadores) que en abierto desafío, cuatro de ellos impulsan un gobierno autónomo en sus regiones.

Los opositores aceptaron a regañadientes el referendo, excepto el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, porque consideran que las reglas de juego favorecen al mandatario. El presidente, el vicepresidente y los prefectos deberán dejar sus puestos si el ''no'' alcanza una votación superior al porcentaje y al número de sufragios que obtuvieron en la última elección.

Algunos prefectos necesitan casi el 70% del voto positivo para permanecer en el cargo, mientras que Morales necesita menos del 50%. El mandatario fue electo en diciembre de 2005 con el 53,7% de los sufragios.

No quedó en claro la situación de la prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar, opositora al mandatario y elegida el 29 de junio por renuncia de su antecesor.

De los otros ocho, sólo dos son afines a Morales.

Expertos han señalado que la consulta no resolverá la crisis política y anticipan que podría ahondarse la confrontación. La reformas que impulsa el mandatario, entre ellas un proyecto de constitución de corte estatista e indigenista, y la demanda de autonomía que impulsan cuatro regiones lideradas por gobernadores conservadores, mantienen agitado al país en torno a dos visiones contrapuestas.