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Los líderes africanos invitados a la cumbre del G8 en Toyako presionaron el lunes a sus colegas de los ocho países más ricos para que cumplan con sus promesas de ayuda al continente, donde la disparada de los precios del petróleo y los alimentos causa estragos.

Los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia invitaron a siete de sus colegas africanos a acompañarles en su primer día de reuniones en este remoto enclave montañoso del norte del archipiélago nipón.

Bajo un gran diluvio, policías de choque con escudos bloquearon el paso a unos 50 manifestantes que pretendían llegar al sitio de la cumbre. Los manifestantes antiglobalización han sido relegados a una orilla del lago Toya, situado en el cráter de un volcán, desde donde gritaron eslóganes con pocas esperanzas de ser oídos por los líderes, instalados en la orilla opuesta.

Las discusiones entre los "negociadores" de los dirigentes del G8 continuaban hacia la 01H00 local del martes (16H00 GMT lunes) para intentar llegar a un acuerdo sobre varios puntos, entre los cuales, la ayuda a Africa, las cuestiones del cambio climático y las medidas para afrontar la crisis económica y alimentaria, informó una fuente cercana al ámbito de los acuerdos.

"Los países africanos han expresado su temor de que muchas de las Metas del Milenio serán más difíciles de cumplir si los precios de las materias primas siguen subiendo", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, tras la reunión.

Los africanos están pidiendo a los países ricos "que cumplan sus promesas", añadió. Los precios de los alimentos se han duplicado en tres años, desatando protestas en gran parte del mundo en desarrollo, también sacudido por la disparada de los precios del petróleo al récord de 146 dólares el barril.

"El mundo enfrenta tres crisis simultáneas: una crisis alimentaria, una crisis climática y una crisis de desarrollo", que están "profundamente relacionadas", dijo Ban en una conferencia de prensa al margen del G8.

El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, que buscan reducir a la mitad la pobreza extrema, universalizar la educación primaria y mejorar la salud para 2015, sigue siendo factible, estimó. "Pero para ello, los países deben cumplir con sus anteriores promesas de ayuda al desarrollo. Los líderes del G8 deben cumplir lo prometido en Gleneagles, suministrando los fondos necesarios", dijo.

El G8 se comprometió en su cumbre de Gleneagles (Escocia, 2005) a duplicar su ayuda a Africa de 25 mil a 50 mil millones de dólares para 2010, pero sólo 3 mil millones de dólares han sido desembolsados hasta ahora, indicó a la prensa Oliver Buston, de la ONG One, creada por el cantante irlandés Bono.

Un borrador del comunicado final de la cumbre obtenido la semana pasada por One y otra ONG, Oxfam, mantenía la promesa pero eliminaba la fecha de 2010. En 2007, el G8 prometió asimismo 60 mil millones de ayuda a Africa para luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis, sin fecha.

Oxfam y One alabaron los esfuerzos de Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos, que han aumentado su ayuda a Africa, pero criticaron a Francia e Italia, y en menor medida, a Japón y Canadá. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, anunció que propondrá a los países de la Unión Europea crear un fondo de mil millones de euros (1.570 millones de dólares) para luchar contra el hambre y ayudar a los campesinos de los países pobres.

El jefe de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, que tuvo que ser hospitalizado mientras participaba en la cita del G8, se encuentra "fuera de peligro", informó por teléfono desde Addis Abeba El Ghassim Wane, portavoz de la Comisión de la UA.