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  • AFP

Más de nueve millones de árboles fueron plantados en México durante una jornada de reforestación Proárbol promovida por el gobierno que busca recuperar las 316.000 hectáreas perdidas al año por la tala ilegal, informaron este lunes autoridades federales de medio ambiente.

Logramos "plantar 9.345.000 árboles de especies maderales forestales", el sábado en todo el país, con el esfuerzo de unos 507.000 ciudadanos, dijo en conferencia de prensa Juan Rafael Elvira, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

De esta manera el gobierno mexicano trata de recuperar las 316.000 hectáreas que pierde anualmente por la tala ilegal y en menor medida por incendios.

Desde que se inició la administración del conservador presidente Felipe Calderón, las autoridades echaron a andar el programa Proárbol y han conseguido recuperar 615.000 hectáreas mediante la siembra de 250 millones de árboles en 2007 y espera llegar a los 280 millones en 2008.

Las autoridades mexicanas reconocieron que en el primer año de vida morirán entre 15% y 20% de los árboles plantados, mientras que en el segundo año desaparecerán entre 8% y 12% de ellos.

Pero la organización ambientalista Greenpeace criticó al gobierno mexicano por enfocar la campaña en la reforestación y hacer poco contra la tala clandestina, siendo México el quinto país con mayor deforestación en el mundo.

"Mientras la política forestal de esta administración mantenga como prioridad del Proárbol a los programas que promueven la plantación de arbolitos, continuará la tala ilegal y nuestros bosques seguirán desapareciendo", deploró Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.

Según el grupo ecologista, la situación empeora cada vez más las condiciones de vida de 12 millones de personas que habitan en zonas forestales y agravará la pobreza en esas regiones.

La escasa conservación del medio ambiente en el pasado llevó a que México actualmente conserve sólo el 50% de sus ecosistemas naturales.

El secretario de medio ambiente confió en que en 2009 durante la reunión del protocolo de Copenhague se apruebe la propuesta mexicana de crear un "fondo verde" financiado por los países más desarrollados y más contaminantes a fin de que las naciones subdesarrolladas adquieran tecnologías para implementar procesos ecológicamente sostenibles.