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Seis cuerpos calcinados, un comandante policial asesinado y un decapitado dejó la más reciente violencia en el noroeste del país.

En la ciudad de Tijuana, fronteriza con Estados Unidos, las autoridades localizaron la madrugada del lunes los seis cuerpos calcinados, que habrían sido asesinados antes de prenderles fuego, según el reporte oficial.

El hallazgo de los calcinados ocurrió luego de un fin de semana en el que también se reportó el asesinato de ocho personas más en hechos separados.

El subprocurador de Justicia de Baja California, Salvador Ortiz, dijo a la prensa que los asesinatos ''obviamente'' preocupan a las autoridades.

Tijuana, en el estado de Baja California y a 2.300 kilómetros al noroeste de la ciudad de México, es considerado bastión del cartel de las drogas de los hermanos Arellano Félix, aunque no se ha informado sobre los motivos detrás de los asesinatos.

En otro hecho, en el estado norteño de Sinaloa, un comandante policial estatal fue asesinado el lunes con disparos de fusil AK-47, informó a la AP un funcionario de la Procuraduría estatal no autorizado a ser citado.

El comandante Raymundo González Mendoza, de 40 años y adscrito a la unidad de robo de vehículos de la Policía Estatal Preventiva, fue acribillado por desconocidos cuando conducía una camioneta oficial en Culiacán, capital de Sinaloa y a poco más de 1.000 kilómetros al noroeste de la ciudad de México.

Horas antes, también en Culiacán, policías localizaron el cuerpo decapitado de un hombre, que estaba envuelto en una lona.

La cabeza del hombre aún no identificado estaba dentro de la misma lona, junto con un mensaje.

La semana pasada fueron encontrados en Culiacán siete hombres decapitados con varios mensajes presuntamente del narcotráfico.

Sinaloa, uno de los estados más afectados por una ola de violencia vinculada al crimen organizado, es considerado el principal lugar de operaciones de un cartel que lleva el nombre de ese estado.

Miles de soldados y policías federales se encuentran desplegados en varios estados del país, incluido Sinaloa y Tijuana, en un intento por reducir la violencia.