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  • AFP

Los ocho líderes más poderosos del planeta se comprometieron el martes por primera vez a reducir en al menos 50% las emisiones de gases contaminantes para 2050, una meta inédita para Estados Unidos pero juzgada insuficiente por Brasil, México y otros grandes países emergentes.

Reunidos en Toyako, un remoto enclave montañoso en el norte de Japón, los líderes del G8 también acordaron por primera vez definir metas nacionales, a mediano plazo, para reducir los gases y luchar contra el progresivo calentamiento de la Tierra, aunque sin un calendario preciso.

Los jefes del club de los más ricos se palmeaban mutuamente la espalda tras alcanzar el acuerdo, pero los líderes de las grandes emergentes nucleados en el G5 -Brasil, México, China, India y Sudáfrica- lo consideraron insuficiente.

"La comunidad internacional ya no podrá escapar a sus responsabilidades", dijo la canciller alemana, Angela Merkel. "Pasamos a un nivel vinculante. Es un verdadero progreso", se congratuló el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Esta es la primera vez que Estados Unidos acepta una meta de reducción de gases con efecto invernadero.

Hasta ahora Washington, que nunca adhirió al Protocolo de Kioto, se negaba a adoptar cualquier compromiso que no incluyera a China, India y otros grandes emergentes, mientras Brasil y el resto del G5 insistía en que los más desarrollados deben dar el ejemplo.

El año pasado, en su cumbre celebrada en Alemania, el G8 sólo pudo ponerse de acuerdo en "considerar seriamente" la meta de reducir las emisiones en al menos 50% para 2050.

Pero el máximo responsable de la ONU para el calentamiento climático, Yvo de Boer, se quejó de la "total ausencia" de elementos concretos sobre cómo los países ricos recortarán sus propias emisiones en los próximos 12 años, para 2020, fecha considerada de "mediano plazo" antes de las metas de 2050.

"Si no está claro que las naciones ricas vayan a liderar, ¿por qué deberían seguirles las naciones pobres?", dijo Boer a la AFP desde Bonn.

La Casa Blanca se congratuló en Toyako de la declaración del G8 sobre clima, y dijo que muestra "progresos sustanciales" en relación al acuerdo logrado en la última cumbre.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se declaró "feliz" y destacó que el acuerdo "mantiene al mundo en camino para lograr un acuerdo mundial en 2009", en referencia a la conferencia de la ONU sobre clima que tendrá lugar el año próximo en Copenhague para decidir qué seguimiento dar al Protocolo de Kioto, que expira en 2012.

Pero el G5, que se reunió el martes en Sapporo, a 150 km del sitio de la cumbre del G8, le reclamó mayores esfuerzos, más rápido.

"Es esencial que los países desarrollados asuman el liderazgo para lograr ambiciosas reducciones de los gases con efecto invernadero" después de que expire el Protocolo de Kioto, dijeron los líderes del G5 en un comunicado.

Las reducciones de gases de los países ricos debe ser "al menos de 25% a 40% para 2020" en relación a 1990 y "de entre 80% y 95% por debajo de esos niveles para 2050", insistieron.

Sudáfrica, uno de los grandes países emergentes que no integra el G8, consideró que el acuerdo es "un eslogan vacío" que no salvará al planeta del calentamiento global, dijo su ministro de Medio Ambiente, Marthinus van Schalkwyk.

Los defensores del medio ambiente tampoco están muy contentos.

La ONG Greenpeace consideró que el G8 "aplazará la acción una vez más" y este compromiso "no impedirá el caos climático".

A este ritmo, opinó Oxfam, "el mundo se habrá cocido en el 2050", mientras WWF lamentó sobre todo la ausencia de objetivos con números y plazos a mediano plazo.

El tema del clima volverá a ser abordado el miércoles, último día de la cumbre del G8, en una sesión ampliada junto a Brasil, México, China, India, Sudáfrica, Australia, Corea del Sur e Indonesia, 16 países que emiten el 80% de los gases contaminantes del mundo.