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LIMA / AFP

Un paro nacional que se cumplió en la víspera en Perú, exitoso para sus organizadores y flojo para el gobierno, desnudó un estado de convulsión y malestar social en regiones del interior del país, a los que no llegan los altos niveles de crecimiento económico, opinaron ayer jueves analistas.

La paralización de 24 horas convocada por la Confederación General de Trabajadores (CGTP, izquierda) mostró una vez más la fractura que existe entre la capital y el resto del país, lo que puede derivar en nuevas protestas regionales si el gobierno no da señales de atención a esas demandas.

“Lima es el centro del país donde se sienten los beneficios del modelo económico neoliberal que se aplica desde la década pasada, pero el resto del país ha sido en términos generales sacrificado”, dijo a la AFP el sociólogo y analista Carlos Reyna.

El paro nacional fue acatado parcialmente en Lima y recibió el respaldo masivo en la mayoría de ciudades de las regiones andina y amazónica del norte, centro y sur del país, con desbordes de violencia como el saqueo e incendio de la sede del gobierno regional de la amazónica región Madre de Dios (sudeste).

Reyna sostuvo que la CGTP, que llamó a la protesta, actuó como un “representante virtual e informal” para el desfogue de tensiones de sectores sociales descontentos de provincias que van más allá de lo laboral.

“Es decir, la central sindical terminó canalizando el malestar de sectores no laborales, regionales, campesinos, indígenas, juveniles que protestan contra el modelo económico de libre mercado que los afecta”, sostuvo.


Punto importante de inflexión
El analista Alberto Adrianzén indicó en el diario La República que el paro puede ser un punto de inflexión importante en Perú, pero que la dirigencia sindical debe centralizar las luchas sociales y regionales para lograr que el gobierno cambie de rumbo y deje su postura “soberbia”. “El paro expresa un malestar social, político y económico bastante extendido en el país”, añadió.

Tras el paro, en un tono conciliador el presidente Alan García reconoció que “hay una insatisfacción tal vez en 60% de la población que con derecho exige que se haga algo más”.

El mandatario, sin embargo, dijo este jueves que hay “una conspiración en marcha” para debilitar a su gobierno, acusando a grupos comunistas de haber liderado la protesta. Estas declaraciones del mandatario llevaron a Reyna a considerar que “el modelo de desarrollo primario exportador se va a mantener, y las distancias entre Lima y las provincias se van a acrecentar”.

Por ello vislumbró que el malestar social en las provincias peruanas se mantendrá latente debido a que la postura del gobierno es radicalmente opuesta a variar su esquema neoliberal.

En el mismo sentido se pronunció Adrianzén, quien advirtió que se vienen nuevos conflictos, por lo que llamó a la oposición a formar una representación política con el objeto de dialogar con el gobierno.

Una reciente encuesta señaló que el 34% de los peruanos considera que el país está peor que en 2006, año en que García asumió el poder por cinco años, el 48% dijo que está igual y el 19% opinó que está mejor.

El paro de la CGTP se efectuó en momentos en que Perú atraviesa por un periodo de euforia económica, beneficiándose de un crecimiento cercano al 10%, especialmente jalonado por el sector minero.