• |
  • |

La ex rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt se recogió el sábado junto a su familia en la gruta de Lourdes ante varios miles de peregrinos, agradeciendo con emoción a la virgen María su reciente liberación y rogando por los demás cautivos.

"Gracias María, gracias por mi libertad, gracias por la vida", declaró ante un micrófono Ingrid Betancourt al lado de Jacques Perrier, arzobispo de Tarbes y Lourdes, en el sudoeste de Francia.

"Te suplico mi María querida, te quiero tanto, cuida de quienes quedaron tras de mí, te necesitan, tienen necesidad de tu fuerza, de tu esperanza y de tu luz", añadió con el rostro radiante, con un rosario entre los dedos.

Tras llegar el sábado poco después del mediodía a la gruta de Massabielle, la franco-colombiana escuchó la oración del Angelus, leída por monseñor Perrier, y recitó junto a miles de peregrinos el Ave María, cerrando los ojos o mirando intensamente la estatua de la Virgen a la entrada del santuario.

Ingrid Betancourt, vestida de un pantalón blanco y un abrigo azul, los cabellos recogidos en trenzas, estaba acompañada por su madre, su hermana Astrid y sus hijos Melanie y Lorenzo, a quienes abrazó en varias ocasiones.

El enorme dispositivo de seguridad tuvo que apartar a la muchedumbre para permitir que Ingrid Betancourt tuviese acceso a la gruta. Los peregrinos la aplaudieron y algunos pudieron acercarse a abrazarla.

En la mañana, la franco-colombiana oró sola en la capilla de la Adoración, frente a la gruta donde Bernadette Soubirous vio a la Virgen en 18 oportunidades del 11 de febrero al 16 de julio de 1858.