• Kabul, Afganistán |
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Afganistán vivió un domingo particularmente sangriento, con la muerte de nueve soldados de la OTAN en el este del país, un atentado suicida que causó 24 muertos en un bazar en el sur y duros combates en varios frentes simultáneos.

"Nueve soldados de la fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF por sus siglas en inglés) murieron en combates contra los insurgentes en el noreste de Afganistán, cerca de la frontera con Pakistán", señaló un comunicado de la Alianza Atlántica.

Otros 15 soldados resultaron heridos junto con cuatro afganos, agregó.

Esta fue una de las batallas más mortíferas para las fuerzas internacionales que invadieron Afganistán a finales de 2001 para derrocar al régimen de los talibanes.

Los combates tuvieron lugar en la montañosa provincia de Kunar, en el noreste del país, donde los insurgentes habían asaltado un puesto de combate de la ISAF y las fuerzas afganas a primeras horas de la mañana.

Estas nuevas bajas sitúan en 130 el número de soldados extranjeros que han perdido sus vidas en Afganistán este año, la mayoría en ataques rebeldes.

Por otra parte, un hombre cargado de explosivos que conducía una motocicleta irrumpió en un mercado en la provincia de Uruzgan, a unos 400 km al sudoeste de Kabul, y los hizo estallar en medio de tenderos y clientes.

"La mayoría de las víctimas son tenderos y gente y niños que estaban vendiendo en la carretera", dijo un vendedor que se identificó como Fazlulá.

"Unas 15 tiendas fueron destruidas. Había cuerpos destrozados en medio de pedazos de metal, madera y ropas desparramadas. Era un mar de sangre", relató el testigo por teléfono.

El presidente Hamid Karzai condenó el ataque y lo atribuyó a los "enemigos de Afganistán", en referencia a los talibanes y a otros insurgentes.

Este atentado se produce pocos días después de otro que mató a 40 personas frente a la embajada de India en Kabul. Cuatro de los fallecidos eran de nacionalidad india, dos de ellos diplomáticos.

En los primeros seis meses de este año, la violencia se cobró la vida de 700 civiles, 422 de ellos en atentados o bajo fuego insurgente y 255 en operaciones de las fuerzas de seguridad, siempre de acuerdo con los datos de la ONU.