Jorge Eduardo Arellano
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IWAIZUNI / AFP

Los equipos de rescate trabajaban bajo la lluvia y en medio de una espesa niebla ayer en el norte de Japón, en búsqueda de víctimas de otro violento sismo que dejó más de 120 heridos en la madrugada del jueves.

El temblor, de magnitud 6.8 en la escala de Richter, sacudió poco después de la medianoche las prefecturas de Iwate y Aomori, en el norte de la isla de Honshu, una región montañosa ya afectada el 14 de junio por un sismo de magnitud 7.2 que dejó 13 muertos y 10 desaparecidos.

A lo largo y ancho de la región se podían ver cristales reventados, cornisas derrumbadas y canalizaciones y líneas eléctricas dañadas, lo que dejó sin corriente a más de 10,000 personas.

Los corrimientos de tierra provocaron cortes de carreteras en la costa pacífica de Honshu.

El sismo ha dejado de momento 126 heridos, 26 de ellos graves, según un balance oficial provisional. La mayoría de los heridos graves fueron víctimas de fracturas, al caer al suelo o al precipitarse por las escaleras.


Lluvia y niebla obstaculizan rescate con helicóptero
Los helicópteros militares surcaron todo el día el cielo de esta región conocida por sus fuentes termales, para intentar localizar a posibles sobrevivientes atrapados. Pero la lluvia y la niebla dificultaban su tarea.

“Nunca sentí un temblor tan fuerte en toda mi vida”, afirmó Kenji Sasaki, responsable de los desastres de la ciudad de Hirono, donde los muros y los techos de la municipalidad se agrietaron.

“Estaba durmiendo cuando ocurrió y me quedé sin moverme durante todo el tiempo del temblor”, confió a la AFP.

“Nos han dado parte de numerosos heridos, pero por el momento no hay ningún muerto”, se congratuló por su parte un responsable de los bomberos de Hachinohe, una ciudad situada en el corazón de la zona más afectada por el sismo.


Activan célula de crisis
El gobierno central de Tokio ha activado una célula de crisis. En la capital, el temblor hizo balancearse los edificios, pese a encontrarse a unos 500 km del epicentro.

“Estaba a punto de dormirme. Como todo el mundo, me he preocupado”, dijo el primer ministro, Yasuo Fukuda, que prometió tomar “rápidamente las medidas apropiadas” para afrontar el desastre.

“Parece que la zona está ahora mismo envuelta en la niebla, y es difícil evaluar la situación desde los helicópteros”, añadió.

El sismo despertó a los habitantes de casi toda la mitad nororiental de Japón.

En Sendai, la ciudad más grande del norte de Honshu, un empresario de 40 años, Yasutoshi Hanei, contó que se encontraba en una librería cuando de pronto los comics empezaron a saltar de las estanterías.


Uno de los sismos más fuertes en la historia
“Uno se sentía como dentro de una trituradora”, dijo.

Una primera réplica del sismo, de magnitud 5.0 en la escala de Richter, se produjo a las 11H28 (02H28 GMT), según la Agencia Meteorológica.

Los sismólogos pronosticaron que el número de réplicas debería de ser escaso, ya que el temblor inicial se produjo a una gran profundidad (120 km bajo la superficie).

Situado en la unión de cuatro placas tectónicas, Japón sufre cada año miles de sismos. La solidez de las construcciones y la buena preparación de la población permiten en general limitar el número de víctimas, incluso en caso de temblores violentos.