• |
  • |
  • END

GINEBRA /AFP

Las potencias comerciales trataban este sábado de desactivar la resistencia de varios países emergentes --empezando por India, Argentina y Sudáfrica-- a las fórmulas propuestas en Ginebra para concluir con éxito la Ronda de Doha de apertura de los mercados mundiales.

El comisario de Comercio de la Unión Europea (UE), Peter Mandelson, buscó calmar los reclamos de Argentina, diciendo que este país tiene mucho que ganar en sus exportaciones agrícolas a Europa y “nada que temer por el lado del acceso a (sus) mercados industriales”.

El ministro indio de Comercio, Kamal Nath, se mostró por su lado interesado en que Estados Unidos facilitase el ingreso y la contratación de trabajadores indios, empezando por una parte de los numerosos contingentes de ingenieros informáticos del país asiático.

Estados Unidos “hizo algunas ofertas” en ese sentido, comentó Nath al salir de una reunión sobre servicios en la cual participó la representante estadounidense de Comercio Susan Schwab.

“Es un inicio. Son señales constructivas, aunque (esas propuestas) deben ser aprobadas por el Congreso estadounidense”, agregó Nath.

La aprobación de India es esencial, tanto por su peso como por el simple hecho de que cualquier acuerdo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) requiere la aprobación de sus 153 Estados miembros.

Schwab denunció el viernes a “un puñado de grandes mercados emergentes que realmente amenaza con desintegrar el paquete en su totalidad”.

Schwab se refería a las propuestas presentadas el jueves por la noche por el director general de la OMC, Pascal Lamy, para conciliar los intereses de los exportadores agrícolas del Sur y de los exportadores industriales del Norte.

Las discusiones cobraron un súbito impulso y permitieron por primera vez vislumbrar un desenlace exitoso de la Ronda de Doha, lanzada por la OMC a fines de 2001.

Estados Unidos, la UE, Brasil, Australia y Japón --cinco de las siete mayores potencias comerciales (las otras son India y China)-- expresaron su apoyo a ese documento, con diferentes matices.

Los negociadores ven a veces complicado el juego desde sus propias retaguardias.

Mandelson había dicho el viernes que los negociadores se sentían “esperanzados” por las propuestas, pero los países de la UE le pidieron este sábado buscar mejorar el capítulo agrícola.

Del lado de los emergentes, Brasil dio un apoyo total a las propuestas de Lamy. Ese entusiasmo contrastó con el rechazo de Argentina, su socio en el Mercosur (formado también por Paraguay y Uruguay).

“Para nosotros ese papel (de Lamy) como está no es aceptable”, dijo el canciller argentino, Jorge Taiana.

El jefe negociador argentino, Alfredo Chiaradia, advirtió este sábado que la posición de Brasil “genera una tensión” en el Mercosur.

Argentina afirma que “en agricultura (las propuestas) son insuficientes y en productos industriales demasiado elevadas”, resumió Chiaradia.

También India y Sudáfrica se resisten a la apertura de sus mercados industriales en el formato propuesto por Lamy.

El embajador de India ante la OMC, Ujal Singh Bhatia, evocó este sábado la posibilidad de dejar a todo el mundo plantado.

“Hemos venido con un montón de regalos y queremos que nos den a cambio un montón de regalos. De otro modo, nos volveremos con los regalos que trajimos”, dijo el diplomático a periodistas.

El viceministro sudafricano de Comercio, Rob Davies, afirmó: “Hasta este momento no podemos estar de acuerdo” con el paquete de Lamy.

También hay fuertes cuestionamientos por parte de Paraguay y Uruguay --exportadores agrícolas-- a un Mecanismo de Salvaguardas Especiales (SSM) que permitiría a un país subir aranceles para protegerse de un aluvión de importaciones o de una brusca caída de precios de un determinado producto.

El ministro venezolano de Industrias Ligeras y Comercio, Willian Antonio Contreras, criticó por su lado la formación del grupo de los Siete grandes con la intención, según dijo, de “imponer textos (...) haciendo ver a la opinión pública que ya se cuenta con un acuerdo”.