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GINEBRA / AFP
Las negociaciones de la OMC, polarizadas hasta ahora entre países ricos y emergentes, topan en su fase final con serios problemas entre países en desarrollo, principalmente por un mecanismo de protección reclamado por India y rechazado por exportadores agrícolas como Paraguay y Uruguay.

El denominado Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE) permitiría a países en desarrollo aumentar los aranceles hasta en 15 puntos porcentuales en caso de aumento del 40% de las importaciones de determinado producto o de un súbito aumento de precios en sus mercados internos.

India, que promueve el MSE en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se abrieron el lunes pasado en Ginebra, tiene el respaldo del G33, un grupo que reclama flexibilidad en el proceso de apertura de sus mercados agrícolas.

El G33 también alista a China y a otros emergentes como Indonesia y Turquía, a los países africanos y a muchos latinoamericanos, entre ellos Perú, Bolivia, Venezuela, Cuba y todos los centroamericanos, excepto Costa Rica.

El campo adverso está liderado por Uruguay y Paraguay, respaldados por otros exportadores agrícolas como Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Chile.

Paraguay y Uruguay advirtieron al iniciarse la reunión ministerial de la OMC, que el MSE “puede convertirse en un obstáculo insuperable para el éxito” de la Ronda de Doha.

“Quedan muchos problemas por resolver, pero el MSE es uno de los mayores”, dijo a la AFP el portavoz de la OMC, Keith Rockwell.

India, que defiende los intereses de sus millones de pequeños agricultores, exige que el MSE pueda aplicarse a partir de un nivel mucho menor que el 40% de incremento de importaciones.

“El 40% es demasiado elevado. Si se llegara a ese nivel, sería mortal para nuestro pueblo”, dijo un diplomático indio que pidió el anonimato.

Los argumentos de la otra parte no son menos alarmantes.

El MSE “no recoge las sensibilidades de países como el mío, que destina más del 70% de sus exportaciones agrícolas a otros países en desarrollo”, dijo en la sesión inaugural de la OMC el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano.

El comisario de Comercio de la Unión Europea, Peter Mandelson, piensa que la cuestión del MSE es el hueso más duro de roer de los acuerdos de Doha.

“Tengo la impresión de que este problema va a persistir hasta el último momento”, dijo Mandelson en su blog personal.

El director general de la OMC, Pascal Lamy, presentó el viernes una serie de propuestas que permitieron vislumbrar por primera vez un desenlace exitoso de la Ronda de Doha, lanzada a fines de 2001, pero trabada por los intereses contradictorios de los exportadores agrícolas del Sur y de los exportadores de productos industriales del Norte.

El optimismo generado por las propuestas de Lamy tuvo sus primeros escollos en la resistencia de India, Argentina y Sudáfrica a abrir sus mercados industriales. Según fuentes diplomáticas, las discusiones de ese expediente prosiguieron el domingo.

El ministro indio de Comercio, Kamal Nath, dio señales de mejor disposición al concluir el sábado una reunión donde Estados Unidos y Europa señalaron su intención de facilitar la contratación de ingenieros informáticos indios.

La posibilidad de un acuerdo hizo emerger otras tensiones, muchas de ellas entre países pobres.

Otro conflicto de ese tipo es el de la “guerra del banano”, que opone a los países productores de América Latina a Europa y sus ex colonias del grupo Africa-Caribes-Pacífico (ACP).

Según fuentes diplomáticas, la UE rebajará de 176 a 114 euros por tonelada el arancel cobrado al fruto latinoamericano.

Los ACP temen que esas medidas les hagan perder sus ventajas de acceso al mercado europeo.

Los ACP, ex colonias europeas, no pueden impedir un entendimiento entre las otras dos partes, pero tendrían el poder de bloquear las negociaciones multilaterales, pues un acuerdo en la OMC requiere la aprobación de sus 153 Estados miembros.

Según el diplomático, China irritó este fin de semana a Tailandia y Taiwan al anunciar que no participaría en ninguna negociación sectorial (recortes aranecelarios en áreas específicas) sobre productos industriales y que no abriría sus mercados a las importaciones de arroz, azúcar y algodón.