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  • EFE

Benedicto XVI expresó hoy al presidente de Honduras, Porfirio Lobo, su alegría por la "recuperación de la estabilidad, después de los dos últimos años de problemas", en referencia al golpe de Estado que depuso en 2009 al entonces presidente Manuel Zelaya.

El Pontífice y el mandatario centroamericano conversaron a solas durante 23 minutos y tras el coloquio, celebrado en un ambiente de "gran cordialidad", según informó la Santa Sede, Lobo se entrevistó con el secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone.

"Durante los coloquios, desarrollados en un clima de cordialidad, se ha subrayado la importancia de seguir fomentando en esa nación la reconciliación y la comprensión mutua, la solidaridad y la paz, en la búsqueda tenaz del bien común", señaló el Vaticano en un comunicado.

Asimismo, prosiguió la nota, "se constató con aprecio la gran contribución que la Iglesia ofrece al desarrollo del país, especialmente en los ámbitos educativo y sanitario".

Porfirio Lobo, que ya visitó el Vaticano el 1 de mayo pasado con motivo de la beatificación de Juan Pablo II, fue recibido por el papa Benedicto XVI en la Sala del Tronetto del Palacio Apostólico, anexa a su Biblioteca privada -lugar de la audiencia-.

"Presidente, bienvenido, mucho gusto", dijo el Pontífice en español al recibir a Lobo.

El Pontífice y el gobernante centroamericano hablaron a solas durante 23 minutos y, posteriormente, Lobo se entrevistó con el secretario de Estado vaticano ("primer ministro" de la Santa Sede), el cardenal Tarcisio Bertone.

Lobo acudió al Vaticano acompañado por su esposa, Rosa Elena Bonilla, y un séquito de otras doce personas.

Por estar divorciado y casado en segundas nupcias, Lobo entró al encuentro con el Papa en solitario y una vez concluida la audiencia y mientras él se reunía con Bertone, Benedicto XVI saludó a su esposa y a otras mujeres que acudieron a la cita vaticana.

A la audiencia asistieron asimismo la designada presidencial (vicepresidenta), María Antonieta Guillén, y el canciller hondureño, Arturo Corrales.

También formaron parte de la comitiva oficial el secretario privado del presidente, Reinaldo Sánchez, y el embajador de Honduras ante la Santa Sede, Alejandro Valladares.

El presidente hondureño le regaló a Benedicto XVI un bajo relieve de una "Última Cena" en plata sobre madera.

El Papa mostró mucho interés por la obra, que, según precisó Lobo, fue realizada por artistas hondureños.

Benedicto XVI le correspondió con la medalla en oro de su pontificado.

Porfirio Lobo ofrece un almuerzo al cardenal Bertone en la Casina San Pío IV, un palacete en el interior de los Jardines Vaticanos, y tras la misma visitará los jardines.

Por la tarde, antes de abandonar el Vaticano, el presidente de Honduras visitará la Capilla Sixtina, en los Museos Vaticanos.

La visita de Lobo se produce varios días después de las protestas sociales registradas en Honduras por el alto costo de la vida y el desempleo.

Las protestas y manifestaciones callejeras fueron convocadas por organizaciones obreras, patronales y sociales que exigen un freno a la subida de los precios de los alimentos y el transporte, el pago de salarios y la no privatización de empresas públicas, entre otras medidas.

Lobo ya estuvo en el Vaticano el pasado 1 de mayo con motivo de la beatificación de Juan Pablo II.