•   Los Ángeles, Estados Unidos  |
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  • AFP

Las personas con antecedentes de agresión sexual no podrán abrir la puerta a niños que pidan caramelos en Halloween, ni decorar sus casas o encender luces ornamentales por esta tradicional fiesta, decidieron el martes autoridades de un condado en el sur de California.

Según la nueva medida, que entra en vigor inmediatamente, nadie que tenga antecedentes como agresor sexual podrá decorar su casa con motivos de la "Noche de brujas" durante las 24 horas del 31 de octubre en el condado de Riverside, cercano a la ciudad de San Diego.

Ahora, para los 3.500 agresores del condado será ilegal encender luces decorativas a partir de las 05H00 de la tarde del 31 de octubre. Tampoco podrán abrir la puerta a los niños que, según la tradición, se disfrazan de motivos monstruosos y salen por el vecindario a pedir dulces.

"Es otra manera de evitar que los jóvenes de nuestra comunidad entren en contacto con personas con antecedentes", dijo el supervisor Jeff Stone, quien propuso las restricciones.

Tras una votación unánime de sus cinco miembros, la Junta de Supervisores del condado aprobó la enmienda a una medida anterior, que ya impedía a los agresores sexuales merodear a menos de 100 metros de una guardería, librería, parque, piscina o escuela. Tampoco pueden residir a menos de 600 metros de una escuela, parque o cualquier institución de cuidado de niños.

Quienes violen esta medida están sujetos a una multa de 1.000 dólares y seis meses de prisión.

"No se puede controlar a este gente", dijo Julie Waltz, una residente del condado, a la junta. "¿Piensan que eso va a evitar que ataquen a mujeres y niños? No lo creo".

La ley de California exige a todas las personas que hayan sido condenadas por un crimen vinculado a una agresión sexual a notificar sus cambios de residencia a las autoridades.

En la celebración de Halloween, en la noche del 31 de octubre, millones de pequeños en todo Estados Unidos golpearán las puertas recitando la fórmula "Truco o trato": aceptarán golosinas a cambio de no castigar a los dueños de casa con maléficos trucos.