•   BANGKOK / EFE  |
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Bangkok reforzó ayer su protección con la colocación de más de un millón de sacos de arena para evitar su inundación a causa del flujo de agua que llega desde la ya anegada meseta central de Tailandia como si se tratara de un lento tsunami.

Las inundaciones en Tailandia, consideradas las peores del último medio siglo y que afectan a 25 provincias situadas al norte de la capital, han causado al menos 315 muertos desde julio y convertido en una pesadilla para el Gobierno que hace apenas tres meses asumió el poder.

Además de los cerca de 2.4 millones de damnificados, cientos de fábricas compañías tailandesas y extranjeras de seis de los mayores polígonos industriales se han visto obligadas a cerrar a causa de la cantidad de agua que inunda las instalaciones.

La última de estas zonas industriales en ceder ante la imparable tromba de agua proveniente de los desbordados pantanos y ríos del norte del país, ha sido la de Nava Nakorn, que situada a unos 45 kilómetros de Bangkok, aloja a unas 270 fábricas que dan trabajo a unas 260,000 personas.

Apenas 24 horas después de que el Gobierno ordenará a residentes y trabajadores de Nava Nakorn, continuaba el trasiego continuo de camiones militares, de carga y autocares que transportaban evacuados a los centros de acogida montados en monasterios, edificios públicos y en una de las terminales del antiguo aeropuerto de Don Muang.

“Cuando avisaron para la evacuación, éramos unos 300 empleados en la fábrica. Solo hemos podido salvar la mitad de la maquinaria”, dijo a EFE Naipluchit Harnsonchai, vigilante de las instalaciones de la compañía Kolang dedicada a la fabricación de relojes.