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  • ACAN-EFE

La fuerza de un fenómeno natural "sin nombre", cuyas lluvias causaron en nueve días un centenar de muertos y unos 300.000 afectados en Centroamérica, demostró que el cambio climático ya es una realidad que golpea sobre todo a los pobres, dijeron hoy en El Salvador autoridades y expertos en medio ambiente.

La magnitud del desastre aún no se capta, incluso en la comunidad internacional, porque el temporal lluvioso "no tiene un nombre" que lo identifique, como ha ocurrido con otras tormentas o huracanes, afirmó este miércoles el presidente salvadoreño, Mauricio Funes.

Las lluvias de los últimos días han tenido "efectos mucho más devastadores" que otros fenómenos naturales que han asolado la
región, no en pérdida de vidas pero sí en devastación, añadió el mandatario.

Miles de pobres que pierden sus pertenencias, sus casas y hasta la vida en zonas de alto riesgo son los principales afectados por los desastres cada vez más frecuentes en la región, dijo a Acan-Efe el responsable de Cambio Climático del no gubernamental Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA), José Acosta.

La gente que tiene su casa "a la orilla de un barranco o de una quebrada no la tiene ahí porque le gusta el paisaje: está ahí porque no hay otras condiciones para vivir", recalcó Acosta.

"Esto es una realidad bastante dramática en nuestra región", donde hay "hay 10 millones de pobres", muchos expuestos a los
desastres naturales, dijo Acosta.

Desde el pasado día 11, una depresión tropical, primero, y luego sus remanentes combinados con otros fenómenos en el Pacífico y el Caribe generaron lluvias tan torrenciales en la región que rompieron los récords históricos de precipitaciones, por lo menos en El Salvador, donde causaron 32 muertos.

Los aguaceros también han ocasionado al menos 36 víctimas en Guatemala, 13 en Honduras, 12 en Nicaragua, cinco en Costa Rica, y pérdidas de viviendas y daños a infraestructura y cultivos en toda la región, incluida Panamá, donde no se han registrado muertos.

Según Acosta, "hay algunos indicadores que llevan a pensar que este fenómeno es producto de un fenómeno más global, que se llama cambio climático", como su trayectoria cerca de la costa centroamericana.

"Rara vez hemos tenido este tipo de fenómenos", y otro factor que "lleva a pensar que es producto del cambio climático es la cantidad de lluvia que ha caído, es inusual", enfatizó el experto del CESTA.

En ese mismo sentido se pronunció el coordinador de Cambio Climático y Gestión de Riesgo de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), Raúl Artiga.

"Este fenómeno adelanta los pronósticos que han hecho diferentes estudios sobre el cambio climático en el istmo", algunos con
proyecciones a 2020 o 2050, refirió Artiga.

El cambio climático "es una situación que estamos viviendo ya y que la región lo evidencia con estos hechos", subrayó el funcionario de la CCAD, un foro de ministros de Medio Ambiente del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), con sede en San Salvador.

En Centroamérica, esta estrecha faja de tierra más acostumbrada a los ciclones del Caribe, "estos fenómenos se están acrecentando por el lado del océano Pacífico", recalcó Artiga.

Acosta advirtió de que "fenómenos como este se van a seguir dando cada vez con más fuerza y con más frecuencia" en Centroamérica.

En ese sentido, el director del Programa de Investigación del Clima Mundial (WCPR por sus siglas en inglés), Ghassem Asrar, dijo este miércoles en Ginebra que Centroamérica es azotada desde hace más de una semana por un "evento extremo", por el impacto socioeconómico que tiene en los países afectados.

"En términos de magnitud de impacto, de duración y del efecto devastador que tiene, con avalanchas de tierra y perdida de vidas, realmente sí podemos considerarlo un evento extremo", declaró Asrar.

Indicó que científicos suramericanos y centroamericanos, con ayuda de colegas estadounidenses, ya trabajan para determinar las causas detrás de este temporal.

Para el titular del Ministerio salvadoreño de Medio Ambiente, Herman Rosa Chávez, los números no dan lugar a dudas sobre el
creciente impacto del cambio climático en la región, pues entre las décadas de 1970 y el 2000 los eventos lluviosos de gran magnitud que azotaron el Pacífico de su país aumentaron de uno a siete.

En El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente registró hasta el martes un récord de lluvias en un solo lugar de 1.400 milímetros por metro cuadrado, en Huizúcar (centro), y un promedio en octubre superior a 600.

Los récords anteriores, establecidos por el huracán "Mitch" en 1998, eran de 861 y 434 milímetros, respectivamente.