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  • EFE

La ucraniana Oxana Balínskaya, enfermera personal del fallecido dictador libio Muamar el Kadhafi, se mostró hoy conmocionada con la violenta muerte del dirigente para el que trabajó durante varios años.

"Fue un shock. Primero, porque no esperaba que fuera a morir así. El hecho de que lo despedazarán es, por supuesto, cruel. Vaya muerte. No se la deseo a nadie", afirmó Balínskaya al canal de televisión NTV.

La enfermera, que se refirió a Kadhafi como "Papá", se encontraba descansando en Ucrania cuando estalló la guerra en Libia, país donde durante años trabajaron cientos de ucranianos en la sanidad pública y en el sector energético.

"Cuando comenzaron (los disturbios) en Egipto y Túnez (...), yo miraba la televisión y le decía a Papá (Kadhafi): 'En Libia nunca ocurrirá eso'", dijo.

Añadió: "Precisamente, me encontraba en enero de vacaciones en Ucrania, y en cuestión de dos o tres semanas también estalló (la revolución) en Libia".

Balínskaya sólo tiene elogios para Kadhafi: "Siempre se preocupaba por nosotros. Y no sólo por nosotros, sino por todo el entorno que le rodeaba. Siempre nos preguntaba si necesitábamos algo".

"Claro, él no era un hombre joven, ya no tenía 18 años. Pero no enfermaba a menudo. Gracias al cielo, la salud nunca le abandonó", comentó.

Según los cables diplomáticos norteamericanos difundidos en diciembre pasado por el portal WikiLeaks, la enfermera que mantenía una relación más cercana con el dictador fue la también ucraniana Galina Kolotnitskaya, que regresó a este país en febrero pasado.

Al parecer, el líder libio nunca viajaba al extranjero sin la compañía de la que era descrita como la "voluptuosa y rubia" enfermera ucraniana inseparable del dictador.