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  • AFP

Unos 400 indígenas y ambientalistas ocuparon este jueves por tiempo indeterminado las obras de la gigantesca hidroeléctrica Belo Monte, en el corazón de la selva amazónica, para exigir la paralización de la construcción, indicó un portavoz.

"Fue todo pacífico, no había guardias, no había trabajadores", afirmó un portavoz de la ONG Consejo Indigenista Misionario (Cimi).

La ocupación por tiempo indeterminado exige la suspensión definitiva de las obras o que al menos se detengan hasta que se realicen consultas a los pueblos indígenas que se verán afectados, precisó.

El consorcio Norte Energía, responsable de la construcción, afirmó en un comunicado que la Justicia de Altamira, estado de Pará (norte), determinó la "inmediata desocupación" del terreno.

Sin embargo, los manifestantes "todavía no fuimos notificados", afirmó una portavoz del movimiento Xingú Vivo en Altamira, al precisar que a la noche del jueves los ocupantes continúan en el lugar.

Tribus en peligro
Unos 700 indígenas, pescadores y comunidades que viven en las márgenes del río Xingú aprobaron la ocupación el miércoles durante una reunión en Altamira, luego de que el gobierno brasileño desistiera de participar en una reunión de mediación convocada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington.

"Es una vergüenza la manera cómo nuestro propio gobierno nos trató, con continuas mentiras y negándose al diálogo con las comunidades afectadas", afirmó Sheyla Juruna, del movimiento Xingú Vivo, citada en un comunicado.

Mientras las autoridades brasileñas consideran a la represa fundamental para el desarrollo energético del país, el proyecto ha generado una fuerte oposición de indígenas, pobladores locales y ambientalistas, que argumentan que el impacto ecológico y social será demasiado grande.

"Estoy seguro que después de Belo Monte voy a ser obligado a cambiar de trabajo, porque no va a haber peces. Van a morir o a migrar. Yo no me callo, estoy listo para pelear", afirmó Raimundo Braga Nunes, uno de los pescadores que se opone al proyecto.

La carretera que comunica el territorio de la futura represa también fue cortada por los manifestantes.

Millonaria inversión

Con 11.200 MW de potencia (cerca de 11% de la capacidad instalada del país) y un costo de 11.000 millones de dólares, la represa de Belo Monte está destinada a ser la tercera mayor del mundo, detrás de Tres Gargantas en China e Itaipú en la frontera de Brasil y Paraguay.

Por su parte, el grupo Norte Energía se manifestó "extrañado" con la medida ya que el proyecto cuenta con el "apoyo de la Fundación Nacional del Indio (Funai) y es realizado con el pleno acuerdo de la población local y de los pueblos indígenas de la región".

"Norte Energía confía en la pronta acción de las autoridades en el cumplimiento del orden", agregó.