•   Mogadiscio, Somalia  |
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  • EFE

Al menos diez personas murieron hoy y más de 50 resultaron heridas tras un bombardeo aéreo sobre la ciudad de Jilib, unos 130 kilómetros al norte de la ciudad costera de Kismayo, según dijeron a Efe fuentes médicas y testigos de los hechos.

Halima Mohamed, una de las enfermeras del Hospital de Mararey, a 15 kilómetros de Jilib, dijo a Efe que hasta su centro han llegado 10 cadáveres, y que 40 de los 55 heridos, nueve de ellos en muy rave estado, están recibiendo allí tratamiento médico.

Por su parte, Ugas Nor Hassan, líder tribal de la zona, detalló a Efe que hoy a mediodía tres proyectiles impactaron en Jilib, uno de ellos en el norte, sin causar víctimas, y otros dos en un campo de desplazados internos (IDP) en el sur, en las afueras de esa localidad.

"Era mediodía, y hacía calor, así que todo el mundo estaba fuera de sus casas, descansando bajo de los árboles. Los aviones quisieron bombardear unos camiones que transportaban ayuda humanitaria, probablemente porque pensaron que eran de (la milicia islámica radical somalí) Al Shabab", apuntó Hasán, de 65 años.

Aunque los testigos no pudieron especificar qué aviones fueron los que bombardearon el campo de desplazados, el pasado 15 de octubre el Ejército keniano inició una ofensiva sobre las posiciones de Al Shabab en Somalia para tratar de asegurar la zona norte de Kenia y frenar incursiones de somalíes.

"No pudimos ver exactamente qué aviones eran, pero se rumorea que eran kenianos", dijo Hasán.

"Muchas personas resultaron heridas, y muchos de ellos están en estado crítico", añadió el líder tribal, quien detalló que todas las víctimas son civiles y que el campo de desplazados en estos momentos está "prácticamente vacío", puesto que la gente ha huido de la zona aterrorizada.

"Muy poca gente se ha quedado ahí, la mayoría son mujeres de avanzada edad", afirmó.

Por su parte, Moagar Omar, otro de los residentes del campo de desplazados que resultó herido leve tras el ataque, aseguró que el caos se apoderó del lugar tras las explosiones, y que la gente huyó del lugar a toda prisa, algunos de ellos sin siquiera llevarse a sus hijos consigo.

"Algunos niños todavía están en el campo, porque sus padres huyeron despavoridos del lugar", dijo Omar, de 43 años y que tiene cinco hijos.

"Es muy posible que el número de muertos aumente. Hay casas que han quedado completamente destruidas pero no se sabe si los propietarios siguen vivos o no. Lo sabremos cuando la gente empiece a regresar", añadió.

El bombardeo sobre el campo de desplazados se produce al día siguiente de un doble atentado suicida de Al Shabab sobre una base militar progubernamental somalí en Mogadiscio, que según los rebeldes dejó cerca de 80 muertos entre las filas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM).

Sin embargo, esta cifra no ha sido confirmada por AMISOM, que aseguró ayer en un comunicado que sus fuerzas repelieron el ataque.

Al Shabab informó hoy a través de varios medios locales somalíes de que el autor de uno de los suicidas era un ciudadano estadounidense de origen somalí, Abdusalam al-Muhajir, quien poco antes del ataque aseguró que "quería morir como un mártir" después de combatir para los rebeldes durante dos años.

Al Shabab, que controla amplias zonas del sur y centro del Somalia, combate desde 2006 al Gobierno Federal de Transición somalí y a las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) a fin de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra tribales y bandas de delincuentes armados.