•   TEGUCIGALPA / AFP  |
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La fuga de un suboficial y tres agentes de policía sospechosos de haber matado hace diez días a dos estudiantes universitarios, cobró ribetes de escándalo este lunes en Honduras, por la impunidad con la que, según grupos de Derechos Humanos, actúan las autoridades policiales.

Los cuatro policías, el subinspector Geovany Galeas y los agentes Rubén Pozo, Wilfredo Figueroa y Santos Padilla, se hallaban detenidos desde el martes de la semana pasada en la sede de la Policía Metropolitana, en el centro de Tegucigalpa, por orden del Ministerio de Seguridad.

Sin embargo, fueron puestos en libertad apenas tres días después, el viernes, con la condición de que retornaran el domingo, pero ninguno había regresado este lunes, confirmó el portavoz de la policía, Silvio Inestroza.

El vocero añadió que a raíz de este incidente, el responsable de la Policía Metropolitana, Alberto Barralaga fue destituido del cargo.

Sobre los agentes fugados recaen las sospechas de haber asesinado a los estudiantes Carlos Pineda, de 23 años, y Rafael Vargas, de 22 e hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH, Julieta Castellanos.

No hay versión oficial
Los cuerpos de los jóvenes fueron hallados el 22 de octubre en un abismo a ocho km de la capital. Hasta ahora, ni las autoridades ni las familias han dado una versión sobre las causas del crimen.

La propia rectora de la UNAH aportó a las autoridades vídeos que involucran a los policías, grabados por las cámaras de vigilancia de negocios ubicados en las cercanías del sitio en que aparentemente se produjo el asesinato, en el bulevar del aeropuerto de Tegucigalpa.

La Fiscalía confirmó mediante una prueba de ADN la presencia de sangre de Vargas en una patrulla decomisada a los sospechosos, así como la coincidencia de los proyectiles hallados en la escena del crimen con los de las armas policiales.

Según Castellanos, quedó demostrado que los universitarios salieron en un vehículo de una fiesta en la Colonia Miraflores, en el este de la capital, y en el trayecto hacia la Colonia América, en el sur, fueron atacados a tiros por policías que estaban en un retén cerca del aeropuerto.

“Mi hijo salió herido porque es el que va conduciendo, es el que muere primero. Al otro muchacho (...) lo han llevado vivo y lo han asesinado (...) le disparan en la cara”, relató Castellanos al programa Frente a Frente, de la televisión local Televicentro.

Aparte del dolor por la muerte de un hijo, es también doloroso “ver un Estado desmoronado (...), fracasado, y es la preocupación de que sigamos viviendo en este estado” de impunidad, dijo la Rectora.

Añadió que tanto el presidente Porfirio Lobo como el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, le manifestaron “indignación” por el hecho de que los sospechosos se hayan fugado.

El jueves, miles de estudiantes y las autoridades universitarias se concentraron para protestar contra el gobierno por su incompetencia para afrontar la violencia.

Honduras es el país con la mayor tasa de homicidios en el mundo, con 82.1 por cada 100,000 habitantes, seguida en la región centroamericana por El Salvador, con 66, y Guatemala, con 41,4, según un estudio de 2011 de la ONU.

El Ministerio de Seguridad Pública, informó en agosto pasado, que un total de 25 policías habían sido detenidos en lo que va de este año por estar vinculados a bandas criminales dedicadas al secuestro, la extorsión, el robo de vehículos y otras actividades delictivas.