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  • EFE

En un ambiente de tranquilidad, pero con temor a posibles represalias, Colombia seguía ayer domingo a la expectativa de las consecuencias de la muerte del máximo jefe de las FARC, “Alfonso Cano”, por la situación de los secuestrados que están en poder de la guerrilla y las acciones militares en la zona del Cauca.

En diálogo con EFE, el gobernador del departamento del Cauca, territorio en el que murió “Cano”, Guillermo Alberto González, señaló que ya sin la presencia del máximo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,  FARC, la ocasión se convierte “en una oportunidad para llegar a un proceso de paz”.

“Está demostrado que la guerrilla no tiene protección. A sus dirigentes se les ubica, se les persigue”, señaló González, quien se preguntó por qué insistir en ese camino que le ha costado tantas vidas al país.

“Lo que les queda -a las FARC- es mostrar hechos de paz”, recalcó el gobernador, quien señaló que lo que ahora percibe en la población de su departamento, es un “soplo de alivio, de tranquilidad”.
Dos mil soldados de refuerzo

Explicó que por orden del alto Gobierno, desde el día en que se comprobó la muerte de “Alfonso Cano”, al departamento llegaron 2,000 hombres para reforzar la seguridad “en busca de prevenir cualquier retaliación contra la población civil”.

González también condenó el ataque que presuntos guerrilleros de las FARC perpetraron contra el caserío Piendamó, que dejó un civil muerto y tres policías heridos.

En esa acción, la primera que ocurre desde la muerte del máximo jefe de las FARC, también resultados afectadas 19 viviendas debido a la explosión de dos cohetes artesanales lanzados desde una camioneta.

“La paz en Colombia no nacerá de ninguna desmovilización guerrillera, sino de la abolición definitiva de las causas que dan nacimiento al alzamiento”, señaló la guerrilla en la nota.

Por su lado, el defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, dijo a periodistas que aspira a que tras la muerte de Alfonso Cano no haya represalias por parte de las FARC.

Sin embargo, se mostró preocupado, pues “los efectos perversos de la violencia los sufren las poblaciones”.

Indicó que su oficina adelanta trabajos especiales en el departamento del Cauca, especialmente en Caldono, Jambaló, Toribío, Corinto y Mondomo, en donde tradicionalmente hay fuerte y constante presencia de las FARC.

Agregó que hay “factores de vulnerabilidad” en otros departamentos como Norte de Santander (frontera con Venezuela), Nariño (frontera con Ecuador), Putumayo, Caquetá, Huila  y Tolima “en donde actúan distintos frentes de las FARC”.