•   TEHERÁN /AFP  |
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Irán reiteró ayer miércoles que proseguirá con su programa nuclear, y uno de sus generales amenazó con destruir a Israel si atacan sus instalaciones, haciendo caso omiso del informe de la AIEA que lo acusa de querer dotarse del arma atómica y de las amenazas occidentales de sanciones.

“No retrocederemos ni un ápice en nuestro camino”, declaró el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. Irán “no necesita la bomba atómica”, dijo, en un discurso transmitido por televisión.

El jefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, el general Masud Jazayeri, amenazó incluso con destruir Israel si este país ataca las instalaciones nucleares de la República Islámica.

“El centro (nuclear israelí) de Dimona es el sitio más accesible al cual podemos apuntar y tenemos capacidades aún más importantes. Ante la menor acción de Israel, veremos su destrucción”, dijo el general Jazayeri.

En un informe divulgado el martes, la Agencia Internacional de la Energía Atómica, AIEA, expresó “serias inquietudes” por el programa nuclear de Irán, debido a información “creíble” que señala que este país intentó desarrollar el arma atómica.
“La Agencia tiene serias inquietudes sobre una posible dimensión militar del programa nuclear iraní”, escribe la AIEA.

Piden más sanciones contra Irán

Los países occidentales reaccionaron de inmediato, subrayando que el informe confirma sus acusaciones, y reclamaron más sanciones contra Teherán. El objetivo es alejar con ello la amenaza de un bombardeo militar preventivo de Israel.
Francia y el Reino Unido abogaron por “sanciones nuevas y fuertes” si Irán no coopera. Alemania se expresó en el mismo sentido.

El ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, dijo que “se impone” un recurso al Consejo de Seguridad de la ONU, que ya adoptó cuatro resoluciones con sanciones en contra del régimen de Teherán.

Estados Unidos dijo que pensará la manera de aplicar una “presión suplementaria” sobre la República Islámica, considerando “toda una gama de posibilidades”.

Sin embargo, Rusia, aliada de Teherán, acusó al informe de “jugar con la información” y de estar politizado, y dejó claro que no apoyará la adopción de nuevas sanciones.