•   Damasco / AFP  |
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Los militantes sirios partidarios de la democracia se movilizaron una vez más, ayer viernes, para expresar su rechazo al régimen de Bashar al Asad, acusado por Human Rights Watch, HRW, de “crímenes contra la humanidad”, en una jornada en que la represión dejó 23 muertos.

En El Cairo, un Comité Ministerial árabe debía reunirse después de constatar la violación por parte de Damasco de sus compromisos de poner fin a la violencia.

Esta reunión debe ser seguida el sábado por otra, ampliada al conjunto de los ministros árabes de Relaciones Exteriores.

El 2 de noviembre, el gobierno sirio había aceptado un plan de la Liga Árabe para salir de la crisis que establecía el fin de la violencia, la liberación de los detenidos, la retirada del ejército de las ciudades y la libre circulación de los medios informativos, antes del inicio de un diálogo nacional.

Pero la represión que, según la ONU, ha dejado más de 3,500 muertos desde el comienzo de las protestas a mediados de marzo, no ha disminuido.

El representante de Siria ante la Liga Árabe, Yusef Ahmed, declaró que el viernes en la mañana había presentado un memorando al secretariado de la Liga.

En dicho texto, el régimen sirio se declara dispuesto a recibir una delegación de la organización panárabe para que pueda “evaluar el compromiso de Damasco, para aplicar el Plan Árabe y “aclarar las razones de ciertas partes al interior y al extranjero que actúan para hacer fracasar la hoja de ruta árabe”, según la agencia oficial SANA.

Este viernes, una vez más los militantes pro-democracia llamaron a los sirios a desfilar a la salida de las mezquitas, con la consigna para esta semana: “Pedimos la suspensión de la adhesión de Siria a la Liga Árabe”.