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La Policía Militar de Río de Janeiro, aseguró ayer domingo que tiene el control total de la favela Rocinha, la mayor de Brasil y en manos del narcotráfico por 30 años, tras una operación que comenzó en la madrugada con apoyo de blindados y sin disparar un solo tiro.

Además, las fuerzas del orden ocuparon las favelas de Vidigal, con 11,000 habitantes, y Chácara do Ceu, significativamente más pequeña y cuya “pacificación” no fue anunciada.

“Tengo el placer de informar que Rocinha (y la vecina) Vidigal y Chácara do Ceu están en nuestro poder desde las seis de la mañana, hora local. No hubo ningún incidente, ni un tiro disparado”, anunció Alberto Pinheiro Neto, jefe del Estado Mayor de la PM.

El gobernador del estado de Río de Janeiro, uno de los más violentos de Brasil, felicitó a los cuerpos de seguridad, e indicó que informó a la presidenta Dilma Rousseff sobre el éxito de la operación.

“Estamos rescatando para esta población que necesita paz, para criar a sus hijos en paz, personas que quieren vivir con dignidad y cualquier acceso a la vida digna pasa por la paz”, indicó Cabral.

La policía decomisó 13 fusiles, una granada, municiones y miras telescópicas, además de una cantidad no precisada de marihuana.

Una persona fue arrestada, aunque por ahora no se relaciona con los 200 narcos que las autoridades estiman siguen en la favela y que no fueron apresados.

Banderas blancas
Con todo, el jefe del tráfico Antonio Francisco Bonfim Lopes, alias Nem, ya había sido arrestado esta semana cuando intentaba escapar escondido en el portaequipajes de un auto, al igual que otros dos importantes narcos.

Al terminar la toma, vecinos ondeaban banderas blancas, mientras que en Vidigal se colocó el pabellón brasileño, símbolo de la recuperación del territorio.

La Marina apoyó con vehículos anfibios blindados la operación que comenzó pasadas las cuatro de la mañana, hora local. El tránsito en calles cercanas a los accesos de las favelas fue cerrado temporalmente.

“La llegada de la UPP, Unidad de Policía Pacificadora, cuerpo creado en el marco de las ocupaciones de las favelas) va a ser positiva para las nuevas generaciones para que se acabe el narcotráfico”, expresó a la AFP Carlos Alberto, de 51 años, vecino de Rocinha, que como pocos accedió a hablar con la prensa.

“Esperamos que la pacificación no sea solo echar a los traficantes de la droga, sino que traiga saneamiento, educación, salud y vivienda”, dijo por su parte Raimundo Benicio de Sousa, conocido como “Lima”, un líder comunitario de 56 años que acompañó la toma.

Los traficantes colocaron aceite en las calles de la favela con la infructuosa intención de impedir el avance de los blindados, constató la AFP.