•   Bogotá, Colombia  |
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  • EFE

La mesa que reúne a las organizaciones estudiantiles de Colombia exigió hoy la retirada "efectiva" de un proyecto gubernamental de reforma a la educación superior para terminar la huelga que mantienen desde hace un mes.

La exigencia tiene lugar dos días después de que el presidente Juan Manuel Santos oficializara el retiro de la iniciativa de reforma que el Ejecutivo llevó al Congreso, para que poner fin a la huelga nacional universitaria.

Este pedido es, además, el más importante entre un conjunto de tres condiciones a las que la llamada Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) supeditó el fin del paro, que tiene sin clases a cerca de 600.000 alumnos de las universidades públicas.

Las decisión fue adoptada por una sesión de emergencia de la Mane, que congrega desde el sábado en Bogotá a más de 2.000 delegados de todo el país, quienes también se adhirieron a una movilización continental de estudiantes convocada por sus pares de Chile.

En una declaración política adoptada al término de las deliberaciones, la Mane reconoció que el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos cambió de actitud frente al contencioso y ordenó que su proyecto de reforma fuera retirado del Legislativo.

Santos formalizó la solicitud el pasado viernes mediante un mensaje que la ministra de Educación, María Fernanda Campo, envió al Congreso, cuyas dos cámaras deberán aprobarlo en sesiones plenarias.

El anuncio del presidente "representa una victoria importante en la lucha por la educación como un derecho", reclamó la Mane y resaltó que el proyecto de reforma que debe ser elaborado de manera consensuada tendrá como base el "programa mínimo de los estudiantes".

Además de exigir que "se haga efectivo el retiro" de la iniciativa legal, la convergencia estudiantil dijo que también condiciona la normalización a que Santos se comprometa de manera pública y en conjunto con la comunidad universitaria en la formulación de una metodología para construir una reforma que "responda a las reales exigencias de la nación colombiana".

Los universitarios también condicionaron el fin de la huelga a que el Gobierno dé las garantías políticas y civiles para el derecho a la protesta, la movilización y la organización de los estudiantes.

El cese universitario lo desató la presentación al Legislativo, el 3 de octubre último, de un proyecto de reforma a la educación superior que el Gobierno defendió siempre por garantizar más dinero para el sector, permitir el aumento en la cobertura y elevar la calidad.

Sin embargo, los estudiantes lo rechazaron por su temor de que abriera las puertas al ingreso de capital privado en las instituciones públicas y amenazara su autonomía, además de que no había sido elaborado de manera consensuada con la comunidad universitaria.

En respuesta, iniciaron el pasado 12 de octubre a una huelga que alcanza a la mayoría de las 32 universidades públicas, con una población cercana a los 600.000 estudiantes.

El cese de actividades lo convocaron la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE), entre otras asociaciones, que en este primer mes han realizado tres movilizaciones masivas en las principales ciudades.

La más reciente de ellas fue el pasado 10 de noviembre, día en el que el presidente Santos les ratificó una oferta previa de retirada del proyecto a cambio del inmediato fin de la huelga, a lo que los universitarios contestaron que debía hacerlo sin condicionamientos.