•   Tuxtla Gutierrez, México  |
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  • AFP

La esperanza de encontrar a su hijo dio frutos para la hondureña Olivia Orellana, quien durante siete años vivió en la angustia de no saber nada de Osman Mejía, a quien tenía como desaparecido pero que encontró con vida en México, aunque preso en una cárcel.

"Aunque mi hijo está preso, ya estoy más tranquila, ya no siento esa angustia que me ahogaba, que no me dejaba, y ahora lloro de alegría", narra la mujer, quien visitó a su hijo en el penal de Motozintla, en una zona montañosa del estado mexicano de Chiapas (sureste), fronterizo con Guatemala.

Orellana, una de las madres de migrantes centroamericanos que en días pasados recorrieron México en busca de sus hijos desaparecidos, supo siete años atrás que su hijo estaba preso en el penal de la fronteriza ciudad de Tapachula, en Chiapas, por el delito de homicidio. Pero después ya no tuvo noticias de él.

Emocionada, ahora relata que se siente completa, y lo primero que hará al llegar a San Pedro Sula, en Honduras, será reunir a sus otros seis hijos para decirles que "Osman vive, está preso, pero vivo".

Para terminar con el pesar que la embargaba, apoyada por su hija se acercó a la Pastoral de la Movilidad Humana de Honduras, que ha organizado seis caravanas de madres en busca de sus hijos y familiares desaparecidos en México en su intento por llegar a Estados Unidos, y fue así como formó parte de la Caravana "Sigo tus huellas con la esperanza de encontrarte".

La mujer ahora sabe que Osman ha estado en tres penales de Chiapas. Primero estuvo en Tapachula, donde fue detenido por haber participado en una riña junto con otros centroamericanos, por lo que cumple una sentencia por delitos de homicidio, pandillerismo, y asociación delictuosa.

Relata que durante el encuentro, su hijo le dijo que intentó varias veces comunicarse con ella, pero que no lo logró, al parecer porque se agregaron más dígitos para la marcación telefónica en Honduras y él lo desconocía.

Orellana señaló que seguirá viajando a México con las futuras caravanas, no sólo para apoyar a las demás mujeres que buscan a sus hijos sino también para visitar al suyo, a quien le queda un año para cumplir su sentencia y recuperar su libertad.

La caravana "Sigo tus huellas con la esperanza de encontrarte", conformada por 33 madres centroamericanas que durante dos semanas recorrieron el país en busca de sus familiares desaparecidos en México, concluyó el fin de semana en Tapachula.

Los migrantes sin papeles, en su mayoría centroamericanos, son habitualmente objeto de maltratos, abusos y asesinatos por parte del crimen organizado en su recorrido por México rumbo a la frontera con Estados Unidos.

Cuando son arrestados, las autoridades mexicanas los envían a centros de detención migratoria, donde permanecen en espera de su deportación, pero en ocasiones se presentan enfrentamientos y amotinamientos entre los migrantes.