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  • AFP

El ministro de Trabajo de Brasil, Carlos Lupi, volvió a ser blanco el martes de sospechas periodísticas por corrupción, sin que la presidenta Dilma Rousseff envíe aún una señal sobre el futuro del alto funcionario, el quinto cuestionado por irregularidades bajo su gobierno.

Lupi, que siempre ha defendido su inocencia, fue señalado esta vez por informaciones del diario Folha de Sao Paulo de autorizar la creación de siete sindicatos en el estado de Amapá (norte), para "representar a sectores de la industria que no existen en esa región".

El medio de difusión no precisó sus fuentes. El ministro, en el cargo desde 2007, concedió los permisos por pedido de un diputado de su grupo político de izquierda, el Partido Demócrata Laborista (PDT), que forma parte de la coalición de gobierno, según el cotidiano Folha de Sao Paulo.

Este martes, Lupi negó que hubiera actuado por favor político y dijo que la ley le impide obstaculizar la libertad sindical, según un mensaje difundido en el blog de la cartera de Trabajo.

El funcionario enfrenta desde el 5 de noviembre pasado una serie de denuncias de la prensa que lo relacionan con presuntas irregularidades, algunas de las cuales están siendo investigadas por la Policía.

Su mal momento comenzó con un artículo de la revista Veja que relacionaba a uno de sus asesores-ahora suspendido- con supuestos sobornos a organizaciones no gubernamentales (ONG) que suscribieron contratos con el Ministerio de Trabajo.

La semana pasada, Lupi rechazó ante la Cámara de Diputados cualquier acto de corrupción y se retractó de una declaración suya, según la cual "sólo a balazos lo sacaban del puesto".