•   DAMASCO / AFP  |
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Un millar de detenidos fueron liberados ayer martes en Siria, que vivió otra jornada de sangrientos enfrentamientos, en víspera de una reunión de la Liga Árabe para confirmar la suspensión del régimen de Damasco, que boicoteará el encuentro.

El Ministerio sirio de Relaciones Exteriores anunció este martes por la noche que Siria no participará en la reunión de la Liga Árabe ni en la reunión arabo-turca previstas para hoy  miércoles en Rabat.

“La decisión de Siria de participar en las reuniones de Rabat se debía al deseo de ciertos países árabes, pero luego de las declaraciones de responsables marroquíes, Siria decidió que no participará”, afirmó en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores citado por la televisión siria sin más precisiones.

Por su parte, Estados Unidos dijo desear que la reunión de la Liga Árabe dirija “una mensaje enérgico” a Damasco y saludó las sanciones anunciadas por Turquía contra el régimen sirio.

“Continuamos viendo que aumenta la presión internacional contra (el gobernante sirio Bashar al) Asad”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner. “Deseamos que la Liga Árabe envíe mañana (miércoles) un mensaje claro a Asad, que diga que debe permitir una transición democrática y poner fin a la violencia contra su pueblo”, agregó.

Turquía interrumpe exploraciones conjuntas
Ayer  martes, Turquía decidió interrumpir las exploraciones petroleras conjuntas con Siria y amenazó con revisar su suministro de electricidad ante el deterioro de las relaciones con ese país, otrora uno de sus aliados regionales.

“Las declaraciones de hoy (ayer martes) de Turquía demuestran que el presidente Asad está aislado. Saludamos la firme postura adoptada por Turquía, que constituye un importante mensaje para Asad, a quien se le dice, una vez más, que no puede reprimir las aspiraciones de su pueblo”, declaró a la prensa Ben Rhodes, consejero adjunto de seguridad nacional del presidente Barack Obama.

Asad “debería abandonar el poder, ello iría en el interés de su pueblo”, agregó Rhodes, a bordo del avión presidencial Air Force One que traslada a Obama desde el archipiélago estadounidense de Hawai, en el Pacífico, hasta Canberra, Australia.