•   Londres, Inglaterra  |
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  • AFP

Los "indignados" de Londres desafiaron el jueves el ultimátum que les dieron las autoridades municipales para levantar su campamento instalado frente a la catedral de San Pablo, abriendo el camino para una larga batalla legal.

Los "indignados" tenían hasta el jueves a las 18H00 (local y GMT) para retirar las tiendas, so pena de llevar el caso al Tribunal Superior, según las notificaciones que les entregó la víspera la Corporación que gobierna el distrito financiero de Londres, donde está situada la catedral.

"La Corporación irá al tribunal mañana (viernes) para iniciar el proceso, con una vista en el Tribunal Superior prevista el próximo miércoles", explicó a unos 300 manifestantes John Cooper, uno de los abogados del movimiento anticapitalista "Occupy LSX" (Ocupar la Bolsa de Londres) al vencer el plazo.

"El miércoles tendremos una idea más clara de lo que va a pasar", agregó desde el pie de las escalinatas de la imponente catedral anglicana.

Interrogado sobre la posibilidad de que entre tanto se produzca una acción policial similar a la de la madrugada del martes en Nueva York, Cooper dijo que la relación entre los agentes de Scotland Yard y sus clientes había sido hasta el momento "impecable" y manejada con "respeto mutuo".

"La única manera de que la policía pueda sacarlos por la fuerza es si hay un incidente de orden público, pero hasta donde yo sé no ha habido ninguno", agregó otra de las abogadas del grupo, Karen Todner.

Los manifestantes, que colocaron una pancarta con el lema "No se puede desalojar una idea", habían anunciado desde el principio su intención de ignorar la orden de desalojo del campamento instalado el pasado 15 de octubre, coincidiendo con una jornada mundial de "indignados" para protestar contra la crisis y las derivas del capitalismo.

A pesar de que inicialmente les ofreció quedarse hasta fin de año, la Corporación de la City de Londres anunció el martes la reanudación de su acción judicial para desalojarlos, pocas horas después de la evacuación por la fuerza por la policía de un campamento similar en Nueva York.

La Catedral, que inicialmente se unió a la demanda pero más tarde se retiró debido a divisiones en su jerarquía, anunció el jueves que esperaba una "resolución pacífica".