•   Madrid / EFE  |
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El conservador Partido Popular, PP, obtuvo ayer una victoria arrolladora en las elecciones generales españolas, en las que el gobernante Partido socialista Obrero

Español, PSOE, se hundía en su peor resultado desde la democracia.
Con el 60 por ciento de los votos escrutados, el PP, encabezado por Mariano Rajoy, logró 187 escaños en el Parlamento (amplia mayoría absoluta), mientras que el PSOE, con Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato a la presidencia de Gobierno, se quedó en sólo 111 diputados.

Los resultados parciales de estas elecciones marcadas por la crisis económica indican que el futuro Parlamento estará mucho más fragmentado que el actual, muy marcado por el bipartidismo del PP y el PSOE. El hundimiento de los socialistas ha sido aprovechado por la formación Izquierda Unida, que experimenta un espectacular crecimiento, al pasar de sólo dos diputados en las elecciones de 2008 a 11, según los resultados parciales.

También es muy significativa la fuerte irrupción de la izquierda independentista vasca, que de la mano de la coalición Amaiur, consigue entrar en el Congreso con grupo parlamentario propio (unos siete escaños). El regreso de la izquierda “abertzale” vasca se produce después de quince años de ausencia, desde que, en las elecciones de 1996, bajo las siglas de Herri Batasuna, consiguiera dos diputados, uno de ellos actualmente huido de la justicia y otro en prisión por relación con el terrorismo.

En estas elecciones, en las que ha habido una participación del 70 por ciento, una decena de partidos minoritarios consiguen representación parlamentaria, entre ellos, además de IU y Amaiur, los nacionalistas catalanes de CiU, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), y Unión Progreso y Democracia (UPyD) formado por la ex dirigente socialista Rosa Díez.

A medida que se conocían los resultados del recuento, numerosos simpatizantes del PP se congregaron en la sede madrileña del partido, para celebrar la victoria electoral. Los militantes y simpatizantes bailaban al son de la música que ponía la organización, mientras ondeaban banderas esperando la salida de su líder, Mariano Rajoy. Muy distinto era el ambiente ante la sede del PSOE, donde la tristeza es palpable ante la estrepitosa derrota de los socialistas.

La victoria del PP estaba anunciada por todas las encuestas, después de que el PSOE, de José Luis Rodríguez Zapatero, sufriera un enorme desgaste por la crisis económica, el alto desempleo de más del 21 por ciento de la población activa y los ajustes aplicados en el último año, como la reducción de sueldos de los funcionarios y la congelación de las pensiones de jubilación.

“Como primera valoración interna, el PP ha obtenido la mayoría absoluta más amplia de su historia, es su mejor resultado, una mayoría muy amplia”, dijo la número dos del PP, María Dolores de Cospedal. “En nombre del Partido Popular yo quiero dar las gracias a los españoles que han confiado en el PP y han manifestado una amplísima voluntad de cambio”, añadió Cospedal, en una comparecencia en la sede del PP en Madrid.

El gobierno socialista reconoció ayer mismo la derrota de su partido y felicitó por su triunfo al partido opositor. El ministro de Fomento y portavoz del Gobierno, José Blanco, dijo en comparecencia de prensa que ha llamado a Rajoy para felicitarle.

“Escrutado más del 75 por ciento de los votos, puede decirse que el PP ha ganado las elecciones”, señaló Blanco.