•   TRÍPOLI / AFP  |
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Las autoridades libias afirmaron el domingo que Saif al Islam será juzgado en Libia, pese a la orden de captura de la Corte Penal Internacional (CPI), que acusa al hijo de Muamar Gadafi, detenido la noche del viernes al sábado, de crímenes contra la humanidad.

Al mismo tiempo, el exjefe de los servicios de inteligencia de Libia durante el régimen de Gadafi, Abdalá al Senusi, también buscado por la CPI, fue detenido en el sur del país, anunció el mismo domingo un responsable del Consejo Nacional de Transición (CNT).

El anuncio de la detención del más conocido de los hijos de Gadafi --considerado su posible sucesor-- obligó al primer ministro interino Abdel Rahim al Kib a postergar por 48 horas la formación del nuevo gobierno, que debía presentarse este domingo.

En momentos en que varios países como Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña exhortaron a Libia a cooperar con la CPI para garantizar un “juicio justo” a Saif al Islam Gadafi, el CNT aseguró que será juzgado en Libia.

“La decisión es que será juzgado por tribunales libios. Es una cuestión de soberanía nacional”, dijo el vicepresidente y portavoz del CNT, Abdelafid Ghoga, asegurando que el hijo de Gadafi dispone de la “protección necesaria”.

Dijo que lo mismo ocurriría con Senusi, detenido en casa de su hermana en Al Guira (sur). “Queremos que el proceso de Saif al Islam se lleve a cabo en Libia, pues la justicia libia es la regla y la justicia internacional la excepción”, declaró poco antes a la AFP el ministro de justicia del CNT, Mohamed al Allagui.

“Disponemos de las garantías necesarias para un proceso justo, en particular después de la enmienda de una ley que garantiza la independencia de la justicia con respecto al Ejecutivo”, afirmó.

Saif al Islam, de 39 años, era objeto desde el 27 de junio de un mandato de detención de la CPI, acusado de crímenes contra la humanidad cometidos en el marco de la represión de la revuelta que culminó con la caída del régimen dirigido por su padre.

Por su lado, Al Senusi, cuñado de Muamar Gadafi, era “la mayor autoridad de las Fuerzas Armadas” y, bajo su mando, las fuerzas de seguridad “infligieron actos inhumanos a la población civil, privándola de sus derechos fundamentales”, según la CPI.

Además, fue condenado en rebeldía a perpetuidad por un tribunal de París en marzo de 1999 por su implicación en el atentado contra un DC-10 de la compañía UTA en 1989, que dejó 170 muertos. De momento, Saif al Islam seguía en manos de los antiguos combatientes rebeldes de Zenten, unos 170 km al sudeste de Trípoli.

Ghoga desmintió, sin embargo, que los combatientes de Zenten rehúsen entregar al hijo de Gadafi al CNT mientras el sistema judicial no sea operativo, tal como indicaron algunos medios. Las autoridades libias quieren, sobre todo, evitar que se repita el escenario que rodeó la muerte de Muamar Gadafi y la de su hijo Muatasim, ambos liquidados tras ser capturados vivos el 20 de octubre en Sirte (este).

Saif al Islam dio algún tiempo la impresión de que quería modernizar su país y normalizar sus relaciones con Occidente. Pero en cuanto estalló la revuelta en Libia, a mediados de febrero pasado, adoptó una actitud amenazante y guerrera, y se declaró dispuesto a defender a cualquier precio el régimen de su padre.

Era el último de los hijos de Gadafi en ser buscado aún. Tres de sus hermanos resultaron muertos durante el conflicto, mientras que los demás hallaron refugio en Argel y Níger.

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