•   Toulon, Francia  |
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  • AFP

El presidente francés Nicolas Sarkozy intentará el jueves calmar a los mercados y a sus aliados con un discurso sobre la crisis y el futuro de Europa en momentos en que el euro está en la cuerda floja, tres años después de lanzar desde la misma ciudad de Toulon (sur), una diatriba contra el sistema financiero.

En un acto previsto en una sala para 5.000 personas bastante parecido a un mitin de campaña a cinco meses de las presidenciales francesas en las cuales se jugará su reelección, Sarkozy pronunciará un "gran discurso", según su entorno, sobre las soluciones que propone para evitar el naufragio de la zona euro donde no sólo están siendo golpeadas las economías más frágiles.

"Estoy convencido de que el mal es profundo y que hay que revisar todo el sistema financiero y monetario mundial", afirmaba el 25 de septiembre de 2008 el mandatario galo desde esta ciudad del sur de Francia, días después del derrumbe del banco estadounidense Lehman Brothers que marcó el inicio de una tormenta financiera que rápidamente cruzó el Atlántico.

Sarkozy hablará a partir de las 18H30 locales (17H30 GMT) mientras siguen adelante las negociaciones entre Francia y Alemania para mejorar la gobernanza económica y aplacar los temores de los mercados a una semana de una nueva cumbre de la Unión Europea (UE) prevista 8 y 9 de diciembre en Bruselas.

Alemania quiere imponer una disciplina presupuestaria a rajatabla a toda Europa pero a cambio rechaza una solidaridad financiera entre europeos como reclama París a través del Banco Central Europeo (BCE) mediante la emisión de eurobonos o el refuerzo de un fondo de rescate de la zona euro.

Durante la minicumbre de Estrasburgo, la semana pasada, en la cual participó el nuevo jefe de Gobierno italiano, Mario Monti, acordaron modificar los tratados europeos en materia de gobernanza económica, pero aún no hay propuestas concretas.

En la línea de Berlín, el flamante presidente del BCE, Mario Draghi, descartó un papel mayor del BCE. "Hay un tratado. No se le puede pedir al BCE que haga cosas fuera del tratado" de Lisboa, sostuvo Draghi al día siguiente de que los grandes bancos centrales, es decir el BCE y la Reserva Federal estadounidense se unieran en una acción coordinada para sostener al euro.

Ello repercutió favorablemente en las bolsas europeas, que el jueves abrieron con índices positivos estables o variaciones leves.

El viernes será el turno de la canciller alemana Angela Merkel que hablará ante el Bundestag (Parlamento) sobre la política que Europa debe implementar frente a la crisis empezando por una mayor disciplina presupuestaria y mecanismos de sanción obligatorios para quienes no cumplan.

Francia, donde el desempleo ya alcanza a 2,8 millones de personas, recibió al menos el jueves una buena noticia pues logró colocar obligaciones por 4.346 millones de euros a mediano y largo plazo, días después de que una de las tres agencias de calificación financiera Moody's advirtiera que la crisis "amenaza" a "todos los países europeos", lo que incluye a Francia, que goza oficialmente de una triple A.

España, donde el futuro presidente del Gobierno, el conservador Mariano Rajoy emprendió el miércoles contactos con los dos grandes sindicatos y con la patronal para pedir una reforma "urgente" del mercado laboral, logró también colocar 3.750 millones de euros en obligaciones.

Italia, tercera economía de la zona euro, corre el "riesgo de entrar en recesión", advirtió el ministro de Desarrollo Económico Corrado Passera, al día siguiente de que los diputados aprobaran una reforma de la Constitución que introduce la obligación de mantener el equilibrio presupuestario.

El Parlamento portugués siguió sus pasos y el miércoles adoptó el presupuesto definitivo para 2012 que prevé un drástico recorte del déficit a cambio de ayuda financiera internacional, que amenaza con agravar el descontento social, como también ocurre en Grecia, donde este jueves se cumple la 14ª huelga en dos años y la primera contra el nuevo primer ministro Lucas Papademos.

Aunque no forma parte del euro, Gran Bretaña tampoco está excenta de las consecuencias sociales que están provocando los planes de ajuste en Europa.

El miércoles los maestros y los trabajadores hospitalarios secundaron masivamente la mayor huelga convocada en el sector público desde los años 70.