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  • AFP

Europa amplió sus sanciones contra Irán por su programa nuclear, al congelar los haberes de 180 empresas y responsables iraníes, en momentos en que se intensifica la crisis diplomática entre Teherán y Londres tras el saqueo de la Embajada Británica en la capital iraní.

Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea se pusieron de acuerdo, durante una reunión este jueves en Bruselas, en “ampliar las sanciones existentes, en estrecha cooperación con sus aliados internacionales, examinando nuevas medidas que afecten el Sistema Financiero iraní, el sector de Transportes y el de Energía”.

Sin embargo, medidas más ambiciosas como la imposición de un embargo petrolero han quedado “sobre la mesa” ante la oposición de algunos países europeos, por su dependencia del crudo iraní en momentos en que Europa sufre una prolongada crisis de deuda.

Los jefes de la diplomacia europea, destacaron además, que consideraban “las acciones (en Teherán) contra Gran Bretaña como acciones contra el conjunto de la UE”.

La Cumbre ocurrió en un contexto de crisis diplomática entre Irán y Gran Bretaña, tras el saqueo el martes de la sede de la representación británica en la capital iraní, que suscitó airadas protestas internacionales.

Los manifestantes reclamaban el cierre de la misión británica, en represalia por las sanciones adoptadas la semana pasada por Gran Bretaña, en concertación con Estados Unidos y Canadá, para tratar de obligar a Irán a renunciar a su programa nuclear, que las potencias occidentales acusan de tener objetivos militares.

Hacia la “asfixia”

Las sanciones constituyen “una intensificación de la presión financiera sobre Irán”, explicó el ministro británico William Hague.

“Se trata de asfixiar” a este sector, explicó el ministro alemán, Guido Westerwelle.

Tras un informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, AIEA, que refuerza la sospecha de una “posible dimensión militar” del programa nuclear iraní, los jefes de la diplomacia decidieron aumentar las sanciones contra Teherán.

Pero la opción de un embargo a las importaciones de crudo iraní quedó “encima de la mesa”, dijo la ministra española Trinidad Jiménez, en una rueda de prensa.

“Es verdad que hay países que expresaron sus preocupación”. “Esas importaciones incluyen precios y condiciones muy ventajosas”, explicó.

Y “teniendo en cuenta cómo está la situación de la Unión Europea, (...) se están buscando soluciones de equilibrio que pueden satisfacer a las preocupaciones legítimas de estos países”, dijo.

Al referirse concretamente al caso de España, la Ministra señaló que si la decisión se hubiera votado este jueves, hubiera sido un quebradero de cabeza.

Pero “si trabajamos para que esto se produzca en un par de meses, tenemos mecanismos alternativos”.

Según datos de la Comisión Europea, la UE importó en 2010 5.8% de su petróleo bruto desde Irán, equivalente a 30.3 millones de toneladas.