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  • AFP

Los responsables del régimen sirio perdieron una vez más la oportunidad de evitar nuevas sanciones árabes, cuando ignoraron el último plazo dado por la Liga Árabe para que firme un protocolo que permita el envío de observadores al país.

El sábado en la noche, un comité ministerial árabe había anunciado que Siria tenía hasta ayer domingo para firmar un protocolo para el envío de observadores al terreno y evitar nuevas sanciones.

Pero este domingo, no había ninguna delegación siria esperada en Doha para firmar el acuerdo sobre dichos observadores.
Damasco pidió “nuevas aclaraciones sobre el protocolo de acuerdo que le es propuesto”, indicó un alto responsable en Qatar que pidió guardar el anonimato.

Un analista en Damasco estimó que había “muy pocas posibilidades” que el régimen acepte la venida de observadores según las condiciones propuestas por la Liga Árabe.

Crece aislamiento
Después de las sanciones occidentales para que cese la represión que, según la ONU, ha dejado más de 4.000 muertos desde marzo, la Liga Árabe aumentó el aislamiento del régimen de Bashar Al Asad adoptando sanciones que comenzaron a regir el 27 de noviembre.

Se trata en particular de un congelamiento de las transacciones comerciales con el gobierno sirio y de sus cuentas bancarias en los países árabes.

El sábado en la noche en Doha, una reunión del comité ministerial árabe precisó las modalidades de aplicación de otras sanciones decididas a fines de noviembre, estableciendo en particular una lista de 19 personalidades sirias privadas de viajes a los países árabes y cuyos haberes serán congelados en esos países.

Esta lista comprende a los principales jefes de los servicios de seguridad, así como Maher el Asad, hermano del presidente, el hombre de negocios Rami Makhluf, primo del presidente, y los ministros de la Defensa y del Interior.

No venderán armas
La reunión previó también prohibir toda venta de armas árabes a Siria y reducir en la mitad los vuelos con Siria a partir de mediados de diciembre.

También encargó a una comisión técnica que elabore una lista de hombres de negocios sirios implicados en el financiamiento de las operaciones de represión para sancionarlos.

El sábado, el primer ministro de Qatar, jeque Hamad ben Jassem ben Jabr Al Thani, negó todo complot árabe contra Siria e insistió sobre los riesgos de una internacionalización de la crisis.

“Todo lo que queremos, es detener el derramamiento de sangre en Siria”, insistió.

El sábado, el vicepresidente estadounidense, Joe Binden, de visita en Turquía, declaró que Washington y Ankara perdían paciencia frente al régimen de Asad, que no solo es una fuente de inestabilidad en Siria sino también amenaza con atizar los conflictos en la región.

De todas maneras, el aparato represivo del régimen sirio no descansa. Las fuerzas de seguridad y las milicias pro-régimen mataron el domingo a ocho civiles, tres de ellos adolescentes fueron muertos el domingo, denunció el Observatorio sirio de los derechos humanos (OSDH), con sede en Londres.

Cerca de Idleb (noroeste), un chofer fue muerto por disparos hechos desde un puesto de control. En Homs, punto central de la revuelta en el centro del país, miembros de las milicias pro régimen mataron a un hombre y sus tres hijos (11,14 y 16 años), mientras un profesor universitario fue muerto a balazos por disparos desde un puesto de control.

Siempre en la región de Homs, los servicios de seguridad mataron a dos civiles en las inmediaciones de Rastan.

El sábado, al menos 23 personas fueron muertas en todo el país, de ellas 11 civiles, según la OSDH.