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  • EFE

La Organización de los Estados Americanos (OEA) advirtió hoy en México que el uso del dinero en las campañas electorales puede distorsionar el inicio del proceso democrático e influir en el diseño de las políticas públicas.

"A la hora en que la candidatura destaque atributos secundarios, en que los tiempos de televisión estén arrasados por dos o tres candidatos y negados a la mayoría (...) me da la impresión de que estamos distorsionando nada más y nada menos que ese término esencial que es la delegación de poder", dijo Dante Caputo.

Caputo, asesor especial para la secretaría general de la OEA, hizo estas declaraciones en la presentación del libro "Política, dinero y poder. Un dilema para las democracias de las Américas", en el marco del II Foro de la Democracia Latinoamericana que se inauguró en la capital mexicana.

"Si no son las mejores ideas expuestas por el mejor candidato, sino la mejor sonrisa expuesta por el mejor dentífrico, pasada por la mejor televisión, lo que está compitiendo no son proyectos de sociedad, sino publicidades", apuntó.

Así, explicó el politólogo, el dinero puede intervenir cambiando la naturaleza del inicio del proceso democrático y, por lo tanto, altera las elecciones y con ello se engaña a la sociedad.

Caputo destacó la importancia de que la democracia no se convierta en una máscara porque entonces "la crisis de la representación" y de la "confianza en la democracia se va a convertir en un peligro agudo y no en una mera señal como es hoy".

En este sentido, alabó la reforma de 2007 que otorgó al Instituto Federal Electoral (IFE) de México la potestad exclusiva para adquirir espacios en radio y televisión para propaganda y difusión de anuncios de los partidos y sus candidatos. En su opinión, esta decisión generó revuelo, pero era necesaria.

Caputo dijo que el peligro del dinero no se limita a su intervención en el proceso electoral, sino que también se manifiesta después.

"¿Quién cree usted que golpea la puerta de un ministro y tiene cabida en la agenda de un presidente? El pueblo no, los poderosos" que quieren hacer cosas "para tener más poder y más dinero", dijo el excanciller de Argentina (1983-1989).

En este sentido, opinó que en los últimos nombramientos en países como Grecia o Italia se está viendo el poder que tiene el dinero sobre la política, especialmente el de Mario Monti como primer ministro italiano.

"A (Silvio) Berlusconi le hicieron de todo, pero no lo tumbaron; quien lo tumbó fue Goldman Sachs (el grupo de inversores), ellos pusieron a Monti y no el pueblo italiano ni su parlamento", estimó el representante de la OEA.

"Además, hoy nadie se pregunta cómo llegó ahí. Su función era hacer de lobby ante los Gobiernos y autoridades europeas para entender por dónde venían las políticas futuras sobre tasas de interés y tipos de cambio; ahora ya no busca más información, la crea él", añadió.

En opinión de Caputo, es lógico que haya crisis de representación, ya que "las políticas públicas parecen obedecer más a los dictámenes de los intereses del dinero concentrado que a las necesidades de la mayoría que votó por una transformación y una esperanza".