•   BAGDAD / AFP  |
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Al menos 67 personas murieron y más de 150 resultaron heridas en una ola de atentados en Bagdad, este jueves, en el primer estallido de violencia en el país desde que se desató una grave crisis política tras la salida de las fuerzas militares estadounidenses del territorio iraquí.

Después de más de una decena de atentados en Bagdad, cometidos durante la mañana, en la hora de la mayor congestión de tráfico, tres personas murieron en dos nuevos ataques en la noche, uno en un café y el otro en un mercado.
En un ataque coordinado, unas diez bombas estallaron al inicio de la mañana, en horas de intenso tránsito en diferentes barrios de la capital, mayoritariamente chiítas.

Estas violentas acciones son las primeras que se producen desde el comienzo de la crisis política que amenaza la tregua entre las diferentes fuerzas del país, y hacen temer un retorno de las violencias confesionales, pocos días después del retiro de las tropas estadounidenses.

Los atentados se produjeron en los barrios Bab al Muatham, Karrada y Allaui en el centro de la capital, en Adhamiyah, Shuala y Shaab (norte), en Jadriyah, en el este, y en Al Amil en el sur, precisaron los responsables.

“No estaban dirigidos contra instituciones o puestos de seguridad”, sino, fundamentalmente, contra “escuelas, trabajadores, y la agencia anticorrupción”, dijo a la AFP el general Qasim Atta, vocero del sistema de seguridad de Bagdad.

Un kamikaze en coche bomba
El atentado más grave fue llevado a cabo por un kamikaze al volante de un coche-bomba que estalló frente a las oficinas de la agencia anticorrupción, matando a 23 personas, entre ellos a cinco investigadores de alto rango, indicó un responsable del Ministerio del Interior.

Otras dos bombas colocadas a orillas de una carretera y un coche-bomba en el barrio Alaoui, del centro de Bagdad, causaron la muerte a 16 personas, en su mayoría obreros de la construcción.

Los lugares donde ocurrieron las explosiones fueron cercados por la Policía con el apoyo de helicópteros, mientras que el refuerzo de los controles en los puestos de seguridad hacía el tránsito más caótico que lo habitual, constataron periodistas de la AFP.

El origen de la crisis
En los últimos cinco días se emitió una orden de arresto contra el vicepresidente sunita Tarek al Hashemi; Maliki pidió la destitución del viceprimer ministro sunita, y el bloque parlamentario Iraqiya, apoyado por los sunitas, decidió boicotear la Asamblea y el gobierno.

Iraqiya, segundo mayor grupo parlamentario detrás de la coalición chiíta Alianza Nacional, denunció la “dictadura” del primer ministro Nuri al Maliki, un chiíta.
Uno de sus miembros, el viceprimer ministro Saleh Mutlak, calificó a Nuri al Maliki de “dictador peor que Sadam Husein”.

Maliki llamó a las autoridades de la región autónoma del Kurdistán (norte) a entregar a la justicia al vicepresidente Hashemi, y amenazó con sustituir a los ministros pertenecientes a Iraqiya si persisten en boicotear el gobierno de unión nacional.

El vicepresidente es sospechoso de haber financiado y apoyado atentados efectuados por sus guardaespaldas.

Hashemi ha negado con vehemencia los cargos, y adelantó que estaba dispuesto a ser sometido a juicio, con la condición de que el proceso se lleve adelante en la región autónoma kurda, donde se encuentra actualmente.

El vicepresidente añadió que las aparentes confesiones transmitidas por la televisión oficial, vinculándolo a ataques, eran “falsas” y estaban “politizadas”.

Maliki y otros líderes han llamado a conversaciones para resolver la crisis, pero el vocero del Primer Ministro dijo a la AFP que no aceptará ninguna mediación en los cargos contra Hashemi.