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  • EFE

Los anuncios del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que enviará a su vicepresidente, su canciller y otros ministros a recuperar en las urnas feudos opositores apuntan a que no se conforma solo con ser reelegido en 2012, según varios analistas.

La anunciada renovación de pesos pesados del Gabinete junto con la reciente reorganización del partido de Gobierno es interpretada por expertos consultados por Efe como una estrategia "ofensiva" de Chávez para el 2012, cuando se celebrarán comicios presidenciales y regionales, con un poder prácticamente total.

Mientras, la oposición lo ve como una señal de temor ante la posibilidad de una derrota en las urnas y también como un signo de que Chávez no permite que los ministros le hagan "sombra".

El presidente hizo recientemente un llamado a "rescatar" las gobernaciones controladas por la oposición y designó para la causa a sus hombres de mayor confianza, entre ellos el vicepresidente Elías Jaua y el canciller Nicolás Maduro, que llegaron a sonar en círculos no oficiales como sus posibles sucesores.

"Tenemos nosotros que ganar no solo las presidenciales, sino que en diciembre tenemos las de gobernadores", sostuvo Chávez el 15 de diciembre.

"Nicolás se va para la gobernación de Carabobo y no es que yo quiera salir de él, ni de Elías, porque tremendo vicepresidente tengo, tremendo canciller tengo. Solo que son, alguien dijo por ahí, los tanques, bueno, ¡despliego mis tanques para la batalla!", exclamó el gobernante el pasado día 24.

Igualmente, propuso que el ministro del Interior, Tareck el Aissami, se postule al estado fronterizo de Táchira y que el ministro de Defensa, Carlos Mata Figueroa, sea el hombre del oficialismo para Nueva Esparta, donde se encuentra la turística isla de Margarita.

Reservó para Jaua el estado Miranda, que actualmente está en manos del precandidato Henrique Capriles, favorito para ganar las elecciones primarias que la oposición celebrará el 12 de febrero de 2012, según distintas encuestas.

A juicio de los analistas, el próximo año será crucial para el proceso socialista que desde 1999 lidera el militar retirado de 57 años: el 7 de octubre se celebrarán las elecciones presidenciales en las que Chávez buscará su tercer mandato consecutivo y el 16 de diciembre será el turno de los comicios regionales.

"El presidente está acostumbrado a batallar y a batallar duro y pareciera que está jugando a hacer de 2012 un año de gran ofensiva y no solamente ganar las presidenciales, sino colocar a quien piensa que le puede dar la pelea en gobernaciones de oposición", dijo a Efe Jesse Chacón, exministro de Chávez y director de una encuestadora.

En 2008, la oposición se hizo con el control de cinco de los estados estratégicos del país, entre ellos Zulia (noroeste), la principal zona de explotación petrolera y de donde salió el rival de Chávez en los comicios de 2006, el exgobernador y alcalde Manuel Rosales, actualmente asilado en Perú.

"Él siempre busca dividir entre su mismo séquito para ser el gran líder. Quien le haga sombra en el Gobierno, inmediatamente es enviado a un proceso electoral en el cual, evidentemente, será derrotado", señaló a Efe el gobernador de Zulia, Pablo Pérez, también precandidato de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Pérez atribuyó estas medidas a que Chávez "está convencido de que la Unidad cada día es más fuerte" y "con más coherencia".

Para el politólogo Carlos Romero el envío de figuras principales del Ejecutivo a las regiones puede suponer un "riesgo" para el Gobierno en un año electoral, pero demuestra la voluntad del presidente de conseguir "mayores refuerzos" para un Ejecutivo que "anda de cierta manera solo" en algunas regiones y alcaldías.

Chacón, director de la encuestadora GIS XXI, subrayó que el efecto de estos cambios en la estabilidad de Gobierno va a depender de los nuevos nombramientos y su "facilidad para ponerse al día en corto tiempo".

Además de la reforma ministerial, Chávez reformuló recientemente la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), colocando a su exvicepresidente y exministro de distintas carteras Diosdado Cabello como vicepresidente primero.

"El presidente está preparando, de cierta manera, una especie de remate en el cual la oposición pierda las elecciones presidenciales, quede muy debilitada, y en ese cuadro, recuperar las gobernaciones y alcaldías" a manos de la oposición, consideró Romero.