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  • ACAN-EFE

Los hondureños cierran 2011 atemorizados por la violencia criminal, con un promedio de 20 homicidios diarios en el país, según organismos de derechos humanos.

El comisionado de los Derechos Humanos en Honduras, Ramón Custodio, dijo a Acan-Efe que "va a ser difícil que el país supere los niveles actuales de violencia" y consideró que "las cosas no podrían estar peor de lo que ya están".

Por su parte, el Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH), pidió al presidente del país, Porfirio Lobo, que haga un mayor esfuerzo para frenar la violencia y depurar la Policía Nacional, que se ha visto salpicada por múltiples denuncias de corrupción, crímenes y otros delitos como extorsión y narcotráfico.

"Si no hay una respuesta adecuada del Gobierno y la sociedad, dejaremos de ser un país", subrayó Custodio, un reconocido defensor de los derechos humanos.

La violencia se ha incrementado en Honduras en los dos últimos años, pese a que una de las promesas que hizo Lobo en su campaña cuando buscaba la Presidencia de la nación fue mejorar la seguridad.

La otra promesa fue trabajo, pero a casi dos años de su mandato, que inició el 27 de enero de 2010, Lobo no ha podido cumplir ninguna de las dos, tras heredar un país sumido en una crisis política, social y económica que se incrementó a raíz del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 contra el entonces presidente Manuel Zelaya.

Sobre la violencia, Zelaya dijo la semana pasada a los periodistas que es insoportable, al tiempo que exigió a Lobo que haga lo suficiente para frenarla.

Lobo le respondió a Zelaya que no se olvide que en su mandato la violencia también fue alta y que "entonces no hizo nada".

Según Lobo, a raíz de la presencia de militares y policías en algunas regiones del país como Tegucigalpa y San Pedro Sula (las dos ciudades más importantes), y el oriental departamento de Olancho, que participan desde el 1 de noviembre pasado en la Operación Relámpago, la violencia se ha reducido sustancialmente.

Al respecto, Custodio indicó que "la delincuencia ha disminuido por una razón muy sencilla: la Policía ya no ha seguido delinquiendo y la gente aprecia que hay menos en las zonas ocupadas por las Fuerzas Armadas que en las zonas ocupadas por la Policía".

Agregó que para sanear la Policía se debe hacer un esfuerzo institucional como el funcionamiento del Consejo Nacional de Seguridad Interior (Conasin), en lo administrativo y técnico, y la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial, recién creada, "apoyar su trabajo y exigirles resultados".

Las respuestas que en ese sentido se le vayan dando a la sociedad, según Custodio, tienen que estar orientadas, además, al combate del crimen organizado, el narcotráfico y la delincuencia común que hay en el país.

El defensor del pueblo hondureño consideró que "ningún gobierno hace lo suficiente cuando se trata de la inseguridad que afecta a la sociedad", que "debe ser más organizada para exigirle al Gobierno una respuesta adecuada".

El presidente del Directorio Nacional del PDCH, Lucas Aguilera, dijo a los periodistas que al ver un policía, "uno no sabe si está viendo a uno bueno o uno malo".

En su opinión, "en la Policía hay gente honorable, pero también hay gente carcomida que lo que quiere es sembrar el terror", por lo que la administración de Lobo "debe tener más voluntad" para depurar la institución.

Esas decisiones, indicó Lucas, "no son fáciles, son peligrosas, pero hay que tomarlas".

Uno de los vicepresidentes del Parlamento hondureño, Ramón Velásquez, quien también es miembro del PDCH, indicó a los periodistas que ya es tiempo de "acabar con la impunidad" y que se debe castigar a los policías y oficiales implicados en crímenes.

Velásquez consideró que aún con algunos cambios que ha hecho Lobo en la jefatura policial, "hay algunos policías que siguen delinquiendo".